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15 de octubre de 2004

La aproximación imposible mediante la felicidad imperfecta

Hoy escribiré el título de esta entrada cuando termine de escribirla. El lector final no verá diferencia alguna, pero a veces estos señalimientos ayudan a la mejor lectura.

Fui demasiado condecendiente con Salavin. Tal vez quedé hechizado sus palabras, tal vez quería ver algo potencialmente bueno en aquello. Tal vez él no quiso decidir y dejó que otros decidieran por él. Tal vez ya no sé cómo leer a un personaje como este. Tal vez es tan sencillo que tengo la respuesta frente a mi nariz. Tal vez dentro de ella. En mí. O no, quizás yo no deba formar parte en aquello.

¿Pero es Salavin tan raro? ¿Es un autómata? ¿Cómo quiere lograr su felicidad? ¿Qué es la felicidad para él? ¿El sentido de la vida?

Probablemente caminé por el hilo más delgado de la novela, por el callejón más estrecho, no supe cómo salvarlo... cuando no tenía salvación desde un principio... ¿Y si no necesita de mí ni de nadie? Pero a alguien que lo escuche sí, eso es seguro. ¿Pero quién quiere escuchar a alguien que dicen, no tiene nada de genio, ni de artista? Que parece más pícaro que otra cosa. ¿Y si explico todo con intertextos? ¡Ya debería tener salidas fáciles, es octavo semestre!

Acabo de encontrar el texto de Georges Duhamel en francés. Lo he enviado a mis compañeros de clase, los que se encuentran registrados en el grupo de yahoo, para que los que entienden el francés, le den una repasada. Entre los textos que estoy viendo se encuentra también La Divina Comedia, y recordé la primera frase en ella:

Nel mezzo del cammin di nostra vita mi ritrovai per una selva oscura che' la diritta via era smarrita."A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva obscura por haberme apartado del camino recto."

Confesión de media noche no comienza de esta manera pero algo tiene de esta frase. Pero en estos tiempos posmodernos, quién sabe lo que se pueda interpretar por camino recto. Creo que no hay uno solo. En cada texto los autores hacen eso, escribir al ser humano desde un particular punto de vista, desde una particular situación. Situaciones particularmente comunes.

Tal vez Salavin es como el teniente Gustl. Pero este último no tiene una mínima intención de aprender de lo experimentado. Cosa que por el contrario, creo que ver con Salavin. ¿A dónde encamina sus esfuerzos? ¿No debe causarnos compasión en vez de desprecio jerárquico su situación social? ¿No debemos ayudarle en vez de juzgarlo de muñeco mecánico? No es nuestra responsabilidad hacerlo, claro...

Bueno, es un texto. Uno de esos con final abierto. El texto aportará algunos indicios para resolver este caso. Un caso que pudiera no tener respuesta inmediata y que a una persona como Juan José Arreola lo impulso a escribir y seguir escribiendo (Apuntes de Arreola en Zapotlán, 2004).

¿Cuándo termina uno de escribir, o al menos de comentar lo que piensa (escribiendo o hablando)?

No acaba nunca hasta que acabo Todo para uno. ¿Y uno que hace ante tales circunstancias? Humildemente esperar a leer Diario de un aspirante a Santo. O cualquier otra obra que me acerque más a mí, gracias a ustedes. La aproximación imposible mediante la felicidad imperfecta.

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