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30 de marzo de 2004

Naufragio de Pedro Serrano en el Caribe

La isla Serrana que está en el viaje de Cartagena a La Habana se llamó así por el español, llamado Pedro Serrano, cuyo navío se perdió cerca de ella y él sólo escapó nadando, que era grandísimo nadador, y llegó a aquella isla, que es despoblada, inhabitable, sin agua ni leña, ni aún yerba que poder pacer, ni otra cosa alguna con que entretener la vida. Así pasó la primera noche, llorando su desventura. Luego que amaneció volvió a pasear la isla, que es despoblada, halló algún marisco que salía de la mar, como son cangrejos, camarones y otras sabandijas, de las cuales cogió las que pudo y se las comió crudas, porque no había candela donde asarlas o cocerlas. Así se entretuvo hasta que vio salir tortugas; viéndolas lejos de la mar, arremetió con una de ellas y la volvió de espaldas; lo mismo hizo de todas las que pudo, que para volverse a enderezar son torpes; y sacando un cuchillo que de ordinario solía traer en la cinta, la degolló y bebió la sangre en lugar de agua. Lo mismo hizo de las demás; la carne puso al sol para comerla hecha tasajos, y para desembarazar las conchas para coger agua en ellas de la llovediza, porque toda aquella región, como es notorio, es muy lluviosa.

Viéndose Pedro Serrano con bastante recaudo para comer y beber, le pareció que si pudiese sacar fuego para siquiera asar la comida y hacer ahumadas cuando viese pasar algún navío, que no le faltaría nada. Con esta imaginación dio en buscar un par de guijarros que le sirviesen de pedernal, porque del cuchillo pensaba hacer eslabón, para lo cual no hallándolos en la isla, porque toda ella estaba cubierta de arena muerta, entraba en la mar nadando y se zambullía. Y tanto porfió en su trabajo que halló guijarros y sacó los que pudo; y viendo que sacaba fuego, hizo hilas de un pedazo de la camisa, muy desmenuzadas, que le sirvieron de yesca. Y para que los aguaceros no se lo apagasen hizo una choza de las mayores conchas que tenía de las tortugas que había muerto, y con grandísima vigilancia cebaba el fuego porque no se le fuese de las manos.

Dentro de dos meses, y aún antes, se vio como nació, porque con las muchas aguas, calor y humedad de la región se le pudrió la poca ropa que tenía. El sol con su gran calor le fatigaba mucho, porque ni tenía ropa con que defenderse y había sombra a que ponerse. Cuando se veía muy fatigado se entraba en el agua para cubrirse con ella. Con este cuidado vivió tres años, y en este tiempo vio pasar algunos navíos; mas aunque hacía él su ahumada, que en el mar es señal de gente perdida, los barcos no la veían, y se pasaban de largo, de lo cual Pedro Serrano quedaba tan desconsolado que tomara por partido morirse y acabar ya.

Al cabo de los tres años, una tarde, sin pensarlo, vio Pedro Serrano un hombre en su isla, que la noche antes se había perdido en los bajíos de ella y se había sustentado en una tabla del navío. Cuando se vieron ambos, no se puede certificar cuál quedó más asombrado de cuál. Serrano imaginó que era el demonio que venía en figura de hombre para tentarle en alguna desesperación. El huésped entendió que Serrano era el demonio en su propia figura, según lo vio cubierto de cabellera, barbas y pelaje. Cada uno huyó del otro, y Pedro Serrano fue diciendo: ¡Jesús, líbrame del demonio! Oyendo esto, se aseguró el otro, y volviendo a él le dijo: "No huyáis, hermano, de mí, que soy cristiano como vos"; y para que se certificase, dijo a voces el Credo.

Durante otros cuatro años vieron pasar algunos navíos y hacían sus ahumadas, mas no les aprovechaba, por lo cual ellos se quedaban tan desconsolados, que no les faltaba sin morir. Al cabo de este largo tiempo acertó a pasar un navío tan cerca de ellos que vio la ahumada y les echó el batel para recogerlos. Así los llevaron al navío donde admiraron a cuantos los vieron y oyeron sus trabajos pasados. El compañero murió en la mar viniendo a España. Pedro Serrano llegó acá y pasó a Alemania, donde el emperador estaba entonces; llevó su pelaje como lo traía para que fuese prueba de su naufragio y de lo que en él había pasado. Algunos señores le dieron ayuda de costas para el camino y la majestad imperial, habiéndole visto y oído, le hizo merced de cuatro mil pesos de renta. Yendo a gozarlos murió en Panamá, que no llegó a verlos.

Comentarios reales, Garcilaso de la Vega "el Inca" (1539-1616).

28 de marzo de 2004

No tienes por qué unir esas palabras...

Hay adjetivos, verbos, sustantivos, adverbios, artículos, preposiciones, conjunciones, nexos, sintagmas fijos que no son compatibles entre sí. Aunque todos sean compatibles entre sí. ¡No todo es poesía!

Cuando dos palabras hacen un pacto que ante ti, ante mí y ante él puede ser deleitosamente leído y habitado, entonces nos damos cuenta de que Roman Jakobson tenía razón. Pero si algo falla aquí, no entendemos como coloquialmente se dice: ni maiz (nada).

Así que si quieres decir algo y sabes cómo decirlo, no le des vueltas al asunto. Y sí te hacen falta referentes, biografías y/o múltiples explicaciones, leer no te hace mal sino que agranda tu visión del mundo, al menos la hace más flexible y no tan cerrada.

Los gestos también hablan. Al igual que el contacto físico.

Así que no me hablen de altas mancuernas impregnadas de pescaderas teclas soñadoras, en la noche clara... o cosas así.

En medio de la guerra, el poeta no puede hablar de palomas

Cuando era niño, la poesía me parecía que era para personas ególatras o indiferentes hacia la sociedad. Que nada más escribían por placer irracional (claro que hay placer racional) y que eran sujetos inadaptados. Actualmente las cosas han cambiado... creo que en la infancia había otro tipo de poesía.

Lo que está fuera de cuadro no lo está realmente. Una cosa es ver lo que te apatece ver, escuchar lo que te conviene escuchar y girar tu cuello y cuerpo cuando no deseas ver cosas desagradables que son reales. Lo más sencillo es esperar a que alguien más resuelva las cosas que no funcionan correctamente y tú te vayas a escoger la vida (choose life).

Puede haber particularidades bajo un sistema pero hasta estas cuestiones se rigen conforme a las reglas de redes semióticas.

El poeta no tiene poderes sobrenaturales, el poeta se vale de la palabra y su imaginación para rechazar la realidad del sistema. Cuando ve que las personas de su entorno se acostumbran a la pereza espíritual y material, busca los medios (el texto) para rechazar estas situaciones.

Cuando te leo o me lees, me escuchas o te escucho y hasta cuando nos atrevemos a escucharlo a él y se produce un enlace racional de entendimiento aunque sea bajo esa techumbre áspera y espesa, se conduce al significado.
En medio de la guerra, el poeta no puede hablar de palomas.Jesús Rodríguez Gurrola.

24 de marzo de 2004

Narraciones incoherentes sobre personas extrañas (antes del cine)

Hoy me volví a rayar la mano. Sé muy bien en el primer baño que tome no se borrarán las letras tan fácilmente, tendrá que pasar otro día.

La XIX Muestra de Cine Mexicano en Guadalajara va como viento en popa. Hoy vi las películas Ojos que no ven y Mi casa es tu casa, esta última un documental que habla sobre la posibilidad de abrir las puertas al extranjero con confianza y respeto, de recordar que somos personas en cualquier parte del mundo.

El título de esta entrada se refiere a las historias que eran contadas oralmente antes de la llegada de la modernidad del cine. Como caso específico Don Quijote. La frase fue pronunciada por la profesora de la materia Joanna Z.

A mí me gustó la frase.

15 de marzo de 2004

Rostros por las calles

Hace no más de cinco minutos descendía del camión pensando en escribir esto. Aunque no tenía una idea clara de cómo comenzaría escribir esta entrada, ya que es una idea íntima, común pero oculta, que debe ser adaptada ante las obtusas miradas ajenas.

Una cabellera rosada de no más de 25 años, con un diamante (o eso parecía) incrustado en el costado izquierdo de su nariz con ojos castaños y cutis alba me dijo sin hablarme su melancolía. Y pensé en sus momentos de social intimidad o en su presente cautiverio humano.

Veo rostros por las calles. He visto muchos. Algunos pasan desapercibidos en su silencio. Otros sobresalen, aclaman resolver un misterio no solicitado. Rostros que mutan dependiendo del espacio/tiempo, circunstacia. Rostros que alternan actos entre un personaje y otro, caras y gestos inducidos o espontáneos.

He visto móviles discursos contra el pasivo viento. Son los que más me sorpreden. Los más auténticos y originales. Pero si afirmo esto despreciaría a los demás rostros que también son auténticos en la urbe, cuando caminan solitarios.

Gente que ríe sola, personas con la mirada al cielo, sujetos que elevan la indiferencia al suelo. Los auténticos rostros que muchas veces sólo comulgan en la polis (lugar creado en la antiguedad para convivir entre ciudadanos) que rehúsan ser mostrados en la otra intimidad. Rostros que imaginan o sueñan, que no digieren la realidad. Rostros auténticos que aprendieron a alterarse en máscaras despreciables.

Rostros, bellos rostros, lúcidos rostros, tristes rostros, rostros varios, máscaras alegres, máscaras ingenuas, caretas, antifaces, velos, disfraces, nada.

Pero ella no lo necesitaba. Su rostro hablaba y decía, ahora lejanas, señales auténticas que me motivan a escribir. Y no sé si mis ojos tendrán gafas parapéticas o mi voluntad flutcúe, entre la verdad, entre la nada.

11 de marzo de 2004

Prefiero el cooperativismo

Principios cooperativos

Membresía abierta y voluntaria
Las Cooperativas son organizaciones voluntarias abiertas para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades que conlleva la membresía sin discriminación de genero, raza, clase social, posición política o religioso.

Control democrático de los miembros
Las Cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus miembros quienes participan activamente en la definición de las políticas y en la toma de decisiones. Los hombre y mujeres elegidos para representar a su cooperativa responden antes los miembros. En las cooperativas de base los miembros tienen igual derecho de voto (un miembro un voto), mientras en las cooperativas de otros niveles también se organizan con procedimientos democráticos.

Participación económica de los miembros
Los miembros contribuyen de manera equitativa y controlan de manera democrática el capital de la cooperativa.. Por los menos una parte de ese capital es propiedad común de la Cooperativa.

Usualmente reciben una compensación limitada, si es que la hay sobre el capital suscrito como condición de membresía.

Los miembros asignan excedentes para cualquier de los siguientes propósitos: El desarrollo de la cooperativa mediante la posible creación de reservas de la cual al menos una parte debe ser indivisible; Los beneficios para los miembros en proporción con sus transacciones con la cooperativa; el apoyo a otras actividades según lo apruebe la membresía.

Autonomía e independencia
Las cooperativas son organizaciones autónomas de ayuda mutua, controladas por sus miembros. Si entran en acuerdo con otras organizaciones (incluyendo gobiernos) o tienen capital de fuentes externas, lo realizan en términos que aseguren el control democrático por parte de sus miembros y mantengan la autonomía de la cooperativa.

Educación, entrenamiento e información
Las Cooperativas brindan educación y entrenamiento a sus miembros a sus dirigentes electos, gerentes y empleados de tal forma que contribuyan eficazmente al desarrollo de sus cooperativas. Las cooperativas informan al publico en general, particularmente a jóvenes y creadores de opinión, acerca de la naturaleza y beneficios del cooperativismo.

Cooperación entre cooperativas
Las Cooperativas sirven a sus miembros más eficázmente y fortalecen el movimiento cooperativo. Trabajando de manera conjunta por medio de estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales.

Compromiso con la comunidad
La Cooperativa trabaja para el desarrollo sostenible de su comunidad por medio de políticas aceptadas por sus miembros.

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Tomado de: COOPSERP

Yo soy miembro de una cooperativa y estos principios se aplican en esta o en cualquier otra. Tengo aprox. 8 años en la cooperativa que tiene más de 30 años abierta. Prefiero cooperar económicamente con los demás, concientemente, que admirar a individuos que logran adquirir grandes capitales.

9 de marzo de 2004

Su silencio

Su silencio es una llanura espesa imanigada por mí. Yo no sé si en verdad yace en silencio. De hecho, no conosco la verdad del silencio ni de la música, aunque me digan cosas. Yo sólo imagino las cosas como las pienso y pienso que está en silencio. ¿Pero qué otra cosa podría hacer si no que estar en silencio?

Yo y mis faltas de alegorías.

¿Han escuchado hablar a una ortografía? Siempre me dice cosas sobre cosas y le pido que haga excepciones, que he ordenado ficheros completos en materia virtual, pero ella me dice que reconsidere, que me acuerde del papel y del lápiz, de cuando usaba uniforme...

Y su silencio ortográfico pasa desapercibido linealmente, cronológicamente hasta morir con un punto.

7 de marzo de 2004

Weblogs

Leí cosas de weblogs. La gente comunica y comparte la poca intimidad que queda. La vida se convierte en entretenimiento.

Al terminar de leer esto recordé que una noticia no debe ser tomada como dogma. Sin embargo, las noticias suponen ser objetivas e informadoras. Por eso leo el periódico, no vivo solo en el mundo.

Si alguien tomara este humilde espacio como... pensándolo muy bien, deteniendo un momento mis dedos sobre el teclado, creo que yo soy la persona que más se preocupa por mí (sí, aquí hay resagos de frases clichés y sintagmas fijos...) y después las personas que intervienen directamente en mi vida. Al menos que conozco cara a cara y que si nos les ofreciera la oportunidad de conocerme mejor, sería una persona bastante antipática. Pero yo no soy Vidriera, aunque este otro es un personaje mío.

Debo cuestionar este sitio frecuentemente, si no quiero caer en la costumbre o el instinto social de conservación. Y por eso respeto también mi intimidad, ¿de qué serviría tener cálidas anécdotas si éstas son fríamente arrojadas al viento?

El escritor se expone, se humilla ante los demás venciendo la vergüenza para hablar de su condición y la del otro. Tomo prestadas las palabras de la historia.

¿Y cuándo escribo engaño, mentira...? Y no concientemente, sino dependiendo del ángulo de percepción. Debo encontrar el ángulo en el cual vea los demás ángulos.

El arte se manifiesta en cualquier parte, no nada más allá donde gente se encierra para descubrir repetidas invenciones. El texto literario no nace aislado.

Porque si ésta es la intimidad, si lo que en estos momentos tecleo... estoy equivocado. Esto no puede ni deber ser la intimidad. Es otra cosa.

La intimidad no puede ser unidimensional. La intimidad se comparte con personas, es necesario, al menos una, serían mejor varias.

Si se inventan los propios valores, si se transtocan al antojo de cada quien los establecidos por un sujeto colectivo, si no se está conciente que el momento que se vive de la realidad, en ese/este instánte, sólo entra un pequeño porcentaje de la realidad porque hay acciones fuera de cuadro y no basta con imaginarlas sino con comprenderlas. Si se olvida el tamaño del hombre ante el Universo, para crear uno nuevo a conveniencia.

¡Cómo la humanidad no va a estar en crisis, cuando el círculo de conciencias libres es cada vez más reducido!... Y el universo tan grande, tan lejos, tan fácilmente reducido a una imagen...

6 de marzo de 2004

Uno de esos días que merece ser escrito...

No voy a decir que fue el día más raro de mi existencia porque seguramente hubo otros aún más extraños que éste, estoy seguro.

¡Pero este día lo voy a recordar fragmentadamente en sueños venideros y en días concientes también! Si me pongo a pensar en cada detalle, realmente estuvo bastante, bastante, extraordinariamente raro.

Escuchen y juzguen. Creo que es la primera entrada que va dirigida y enunciada abiertamente a ustedes como lectores...

Me desperté a las 10:30 a.m. lo primero que hice fue lavarme los dientes y tender mi colchón, porque aunque no lo he dicho: ¡estos últimos meses he estado durmiendo en colchón en un cuarto con todos los miembros de mi familia! Es que las demás habitaciones no están aún listas para ser habitadas. Bueno, lavé algunas camisas a mano y unas truzas, y ahorita que pienso bien dejé ropa en la lavadora que está ahí todavía. En fin, bajé y desayuné sólamente una pera y un vaso de agua, mi mamá me dijo que por eso estaba esbelto (flaco, quiso decir...).

A las 12h00 mi prima Cecilia vino para que le diera el informe del comité que conformamos (Propaganda y Sociales) en la Caja Popular porque, recuerden, yo soy el presidente de ese comité y me toca hacer los informes y demás. Como no lo tenía hecho, prendí la PC y se fue. Cuando terminé de hacerlo, como no tenía hojas tamaño carta tuve que imprimir en una tamaño oficio que estaba rota y rayada de rojo. Tuve que recortarla. En fin después llegó su hermano, Javier y con él, le mandé la hoja.

Hasta aquí todo normal, como un día regular donde los acontecimientos son prácticamente los de rutina. A las 14h30, salí de mi casa rumbo al Proulex. Llegué a la ventanilla y me regresaron porque tenía que pagar $45.00 para un exámen de nivelación. Yo puedo jurar que cuando salí de mi casa no tenía dinero más que $30.00. Como mi tarjeta telefónica sólo tenía el saldo de $3.00, no podía hablarle al teléfono de papá para que me trajera dinero. Yo no podía regresar a mi casa porque el exámen era a las 5:00 p.m. y ya eran las 3:00 p.m. Así que decidí hablar a mi casa para que mi hermana le hablara a mi papá y le hablé. Le expliqué mi situación y prometió hablarle a mi papá. Me quedaban $2.00 de saldo. Esperé 5 minutos y volví a hablarle a mi hermana y me dijo que mi papá ya venía en camino. Cuando terminé de hablar me quedaba $1.00 de saldo en la tarjeta. Cuando introduje la tarjeta nuevamente en mi cartera, ¡¡oh sorpresa (milagro, sueño, rareza, cosa inexplicable) tenía $200.00 en ella!! Yo recuerdo muy bien que la cartera no tenía nada. El dinero lo guardaba en el bolsillo. Pero bueno, así todo soprendido fui a la caja a pagar y llenar una forma.

Después de pagar, regresé a la cabina telefónica y le hablé a mi hermana para informarle de que ya no era necesario que mi papá viniera, que le volviera hablar. Al terminar el saldo de la tarjeta era de cero ($0.00). Con el nuevo y misterioso dinero, salí de la escuela y fui a una farmacia a comprar una nueva tarjeta telefónica, al regresar mi papá me estaba esperando. Le expliqué lo que pasó y se rió. En fin, fuimos a buscar un libro al Kiosko pero no lo encontramos, de paso mi papá se quedó platicando un rato con el encargado al cual conocía. Después se marchó y yo me dirigí a afuera del Departameto de Letras.

3:45 p.m. Estoy en el desolado pasillo a las afueras del Departamento de Letras. Desde que me siento, al fondo en otro pasillo una chava se me queda viendo. Y yo la veía. Y nos veíamos descaradamente, como si los ojos fueran imanes. Y esto duró alrededor de 15 minutos. Y me llamé tonto por no ir a hablarle. Incluso ella pasó enfrente de mí mirándome directamente a los ojos, como hablándome. Y bajó las escaleras, pero regresó y de nuevo nos miramos. Y mi entrada de hoy iba a girar en torno a todas las miradas que me han pasado y yo he pasado, miradas directas (aunque ésta ha sido la más larga de todas) y de como el instinto de conservación me gana (aunque no siempre). Porque podrías pensar que yo categorizo esto como atracción, bueno es atracción pero que no necesariamente desemboca en una relación afectiva, sino que ahora también pienso que puede desembocar en una conversación, en una charla, hasta podría darse la amistad, pero no únicamente algo. En fin, llegó Gaby una compañera del salón y la otra chava se metió a clases. Estuvimos platicando de trabajos que hemos hecho y cuáles han sido a los que les hemos hechado más ganas o menos (soy un ñoño). Después, el maestro Reyes se sentó y también platicamos de futuras clases, de cine, de salarios y de vocación.

Ahí tuve otra idea para la entrada de hoy, porque pensé en hablar de los maestros. Pensé en que sería interesante aplicarles una encuesta con las mismas preguntas a todos los profesores de la carrera y así acercarnos un poco más. Pensé pedagógicamente.

A las 5:00 p.m. regresé al Proulex (cabe señalar que el Proulex y la escuela donde estudio se encuentran en el mismo Centro Universitario aunque un poco separados) e hice el examen. Me ubicaron en el nivel 7, aunque me querían ubicar en el 6, así que les dije que yo practicaba seguido el inglés (lo hago). Las clases comienzan el lunes, dos horas al día. Yo tenía planeado ir de 13h00 a 15h00 pero no había cursos en ese horario sino que de 9h00 a 11h00. Ahora tendré que despertarme todos los días más temprano.

Terminé todo el asunto del Proulex a las 6:15 p.m. y regresé a la clase que tenía: Didáctica de la expresión oral. Esta clase comienza a las 17:00 por lo que llegué tarde, la maestra me hizo un pequeño comentario pero al final me justificó la falta. En fin, en el receso me pasó algo super penoso. Me encontré con una chava con la que he estado por más de uno año en la clase de francés y con la que una vez fui al cine (a ver Punch-drunk love) y a una interpretación musical con violín en el Ex-convento del Carmen. Y todo iba bien hasta que por un momento, ¡se me olvidó su nombre! Le dije "Bueno Xóchitl a ver cuando me prestas un disco" y ella me dijo "Xitlalitl, pero está bien". Estoy seguro de que me puse rojo. Me da mucha pena olvidarme de los nombres y, ¡me pasa seguido! Yo ya no encontraba la forma de disculparme y neto que me dió mucha pena.

Al entrar a clase tenía que pretender ser un vendedor del libro más fabuloso del mundo y tratarlo de vender a mis compañeros. En eso consiste la clase del viernes, en practicar y mejorar la expresión oral. Como nos iban a calificar con "dinero" en vez de una calificación numérica, como si realmente nos hubieran comprado el producto, me gané $50.00. No sirvo para vender.

De la clase salimos a las 8:00 p.m. y a la salida cené una pepsi y un emparedado (sandiwch) de frijoles... ¡Tenía mucha hambre!

Cristina, Jandro, Season, Gabriel y yo fuimos a un billar saliendo. El billar era de mala muerte, la verdad. Además de que nos tocó al lado de los baños, sin puerta... hice unas jugadas que salían de "chiripa" y otras que desmostraban que mi verdadera vocación estaba en otra parte. Salimos a las 9:45 p.m. Yo creía que iba alcanzar camión pero...

Llegué a la parada del camión a las 10:00 p.m. y éste nunca pasó. Estuve una hora esperándolo. Parado, todo sacado de onda. Me fui a la avenida Juárez donde pasan dos rutas de trolebuses. Mientras esperaba, sobre la avenida, un carro con un borracho adentro estaba parado, detenido literalmente y sólo causaba la ira de los demás conductores y mínimo dos veces hubo choque casi inminente... pero por suerte, no fue así. Esperé hasta las 11:15 y la ruta de uno de los trolebuses pasó, pero no era la que yo esperaba. Sin embargo, me subí porque desde hacía rato estaba decidido a tomar un taxi así que me saldría más barato por lo menos subirme al trolebús y bajarme lo más "cerca" posible de mi casa, me subí esto pasó:

¡Un gringo estaba tocando la guitarra y cantando canciones de Los Beatles! Cantó I want to hold your hand y And I love her. Sin contar la hora, nunca había visto a un extranjero hacer lo que hacen la gente con menos recursos por dinero. Cantar. Le dí un peso, todo lo que tenía de cambio. Incluso la gente se portaba más amable que cuando cualquier otra persona sube a cantar. Pero bueno.

Me baje del trolebús porque escuhé decir a chofer que la otra ruta (la que yo esperaba originalmente) sí iba a pasar. Estaba a las 11:25 de la noche a un costado del Hospicio Cabañas esperando el camión. Aproveché ese momento para hablar solo porque no había ni una sola persona a mi alrededor y para planear lo que ahora escribo. Los minutos pasaban y el trolebús no pasaba. Me estaba desesperando. Más de lo que ya estaba. Una hora atrás ya había decidido nunca más salir los viernes por la noche, hasta que no tuviera carro o la hora máxima de despedida fuera a las 9 de la noche.

Mientras estaba esperando, vi toda una caravana de motocicletas, una pareja de darketos y como cuatro personas caminando por esa calle. Comenzaba a pensar que el chofer había mentido por diversión. Faltaban veinte minutos para la medianoche, ¡quién espera un camión a esa hora! Yo lo estaba haciendo, ya llevaba dos horas esperando. Cuando ya estaba decidido a tomar un taxi porque ya me había cansado de hablar conmigo mismo, en el fondo, como todo buen Deus ex machina, apareció el trolebús y yo sólo sonreía.

Pasaron un par de cosas más pero ya tengo mucho sueño y mañana tengo que despertarme temprano, mejor dicho en un rato. Así que buenas y para la posteridad.

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