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31 de agosto de 2004

Leer a Rimbaud es como un acto de fe en el arte

Creo que leer a Rimbaud es como un acto de fe en el arte. Ya que la religión y la política no son suficientes, la fe se vuelca en el arte. La fe está presente la mayor parte del tiempo, cuando las preguntas van más allá de lo material. Pero esto puede provocar hastío también. O al menos, en cierto tipo de arte, no sé.

Sentí, en la lectura de El barco ebrio, una saturación romántica por parte de Rimbaud que podría ser análoga a los orígenes del romanticismo. La búsqueda del romántico después de cierto tiempo, colma, harta, atiborra de esa sustancia azul verde. Y la opción de Rimbaud fue: el silencio poético.

Empero todo esto es muy prematuro, debo seguir leyendo y fortalezer o cancelar definitivamente esta interpretación.

Para la doctora de la clase de Sociocrítica: analizar el cómo lo dice y no el qué dice.

12 de agosto de 2004

Bosquejos, sólo bosquejos

 

Yo tengo muchos abecedarios por contar ante pocos pares de orejas dispuestos a escuchar. De hecho en mí mismo soy un sistema orgánico de percepción y creación, como cualquier otro. Pero no puro, ni tampoco definido por motivos propios innatos. Tal vez el hombre de las cavernas, cuando no sufría los tormentos de la naturaleza o los de su propia especie, no necesitaba de lenguaje tal para comunicar la belleza que habitaba en él y su entorno. Tal vez por eso quiso hablar, porque estaba muy solo aun con toda su belleza, en los buenos días, quiero decir. Tal vez cuando no teníamos lenguaje eramos seres continuos, porque no había necesidad de no serlo. ¿Pero fue accidente o clara intención humana ingresar al mundo de la discontinuidad, al del lenguaje?

1 de agosto de 2004

François Truffaut

La película del mañana la intuyo más personal incluso que una novela autobiográfica. Como una confesión o como un diario íntimo. Los jóvenes cineastas se expresarán en primera persona y nos contarán cuanto les ha pasado: podrá ser la historia de su primer amor o del más reciente, su toma de postura política, una crónica de viaje, una enfermedad, un servicio militar, su boda, las pasadas vacaciones, y eso gustará porque será algo verdadero y nuevo... La película del mañana será un acto de amor.
François Truffaut.
'Arts', número 169, mayo 1957.

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