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23 de diciembre de 2005

Azulejos amarillos

A lo mucho eramos ocho los presentes en aquel público, pero a la vez privado concierto. Claro, ocho y el intérprete. El olor de la tierra de las macetas recien regadas flotaba por el aire. Todavía goteaba desde algunos canceles de los pisos superiores el rocío enterregado.

El azulejo amarillo del piso a pesar de mojado, lucía seco, desgastado por el sol, sin brillo ni intensidad, pero sostenía nuestros cuerpos de tal modo que no nos hundieramos ante la belleza del violín de Oskar. Él es un estudiante de no me acuerdo cuál país del este de Europa, que vino a la ENM de la UNAM. Es tremendamente pálido y rubio. Yo también soy estudiante de la UNAM, nomás que soy de Guadalajara, allá no hay la carrera de Arqueología, por eso me vine para acá.

Yo de música no sé nada, nomás que me gusta. Tampoco soy de los que escuchan óperas o las canciones que ponen en la radio las 24 horas de música clásica. En Guadalajara hay como dos estaciones así, en el DF más. Digo, a mí me gusta de todo pues, pero nunca había escuchando tanta música instrumental hasta que Oskar se ponía a ensayar en su cuarto. "Suena muy chido" me decía mi novia cada vez que venía a mi casa y entonces abría las ventanas para escuchar mejor los lamentos sinfónicos de Oskar. Yo unía los dos actos como si dos palabras en el crucigrama se cruzaran accidentalmente. Miraba a Elisa caminar lentamente hacia la ventana, observaba el contorno de sus muslos y nalgas, imitando el vaivén de la música. Después regresaba corriendo a mi cama y la abrazaba.

Esta mañana era diferente. Yo me disponía a tomar un pesero para ir a la universidad. Doña Clotilde y su hija iban saliendo al mandado. Los demás eran estudiantes, porque este edificio es principalmente de jóvenes estudiantes extranjeros o de provincia (como nos dicen los chilangos). Oskar no hablaba español, por lo que todos pensaban cuando llegó que era gringo. Los del edificio le dicen el güero pero cuando lo he visto por el campus siempre lo llaman por su nombre.

Bueno, el concierto de esta mañana fue diferente. Cada vez que Oskar practica la gente apaga la tele, la radio y a veces hasta detienen todo lo que están haciendo para escuchar a Oskar. Eso me sorprendió en el DF, un lugar de caos y urgencia todo el tiempo. Quizá este rincón de la ciudad dejaba de ser el DF por una hora al día; la hora que Oskar ensayaba en su casa todos los días. A veces, cuando no salía de casa, duraba más tiempo practicando y nadie se enojaba y ni gritaba algo para callarlo. A diferencia de otras veces, esta mañana los ocho que estábamos en la casa caminábamos por los pasillos. Oskar nos había sorprendido fuera de nuestra habitación. La sorpresa pronto causó sopor entre nosotros. No sabíamos que hacer, si irnos a nuestros primeros destinos, regresar a nuestros cuartos, o simplemente esperar inmóviles. Todos esperamos. La rareza de la situación para nosotros y para Oskar convirtió aquel edificio en un escenario artístico. Desacostumbrados a compartir la música y no a escucharla solos siempre, ahora esta sorpresiva intervención estremeció nuestras almas.

Los azulejos amarillos no nos dejaron caer.

19 de diciembre de 2005

La última entrada del primer blogger

1999 fue la fecha de la primera entrada de un blogger o persona que muestra públicamente su diario en Internet. Aunque no fue el primer blog en Internet, ya que grandes compañías electrónicas usaban esta herramienta para publicar sus avances día con día, sí fue el primero en revelar información llamada "íntima" a un grupo mayor de dos personas con un alcance global nunca antes visto. El final de siglo estaba a la vuelta de la esquina.

La principal esencia de un diario antes de esa fecha, era su carácter privado. Muchas personas escribían en cuadernos o libros especiales para escribir un diario, que muchas veces incluía un cerrojo para evitar miradas ajenas. Es muy interesante saber que estas miradas "ajenas" no podían ser otras que las vinculadas más íntimamente con la persona autora del propio diario: su familia. No queremos interpretar que la obligación de cada persona de un diario es informar a su familia de todo lo que sucede en su vida o de los pensamientos e ideas que tiene, porque ahí radica la autonomía de cada individuo. Sin embargo, fue sorprendente divisar que una vez publicado el primer diario en español, en 1999 como ya dijimos, una gran cantidad de sujetos abriera sus ideas al exterior no inmediato, sino al exterior digital.

Otra característica intrínseca de un diario es que puede volver a ser consultado por su autor. Se escribe para no olvidar. Se trazan días que no quieren ser dejados al olvido por alguna razón. El sujeto conoce y sabe de su memoria y las fallas que mantiene. Además, el elemento catártico confesional que conlleva revelar, aunque sea a uno mismo, un hecho personal, estimula espiritualmente al creador de sus propias invenciones. "Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos" decía el escritor argentino José Luis Borges.

Una característica cultural de los antiguos diarios era su casi instantánea asociación con las mujeres. Sería inaudito pensar que sólo las mujeres escribían diarios, pero dentro de la consciencia del colectivo social debían existir diferencias en los términos utilizados para esta actividad. Mientras las mujeres escribían diarios personales los hombres redactaban bitácoras, aquí la definición:
Originalmente una 'bitácora' era un armario que tenían los barcos junto a la rueda del timón para guardar la brújula y otros instrumentos, entre los que podía encontrarse un cuaderno llamado Cuaderno de Bitácora donde el capitán del barco hacía un registro cronológico de las maniobras y decisiones tomadas a lo largo del día, pudiendo anotar datos relevantes como velocidad del viento, estado de la mar y otros datos relacionados con la navegación.

Los hombres no querían realizar actividades que socialmente eran propias de mujeres y cambiaron el término para la misma actividad, adoptando un término más viril y masculino culturalmente, por supuesto. Algo más significativo fue que el primer blogger fue hombre y no mujer. Los hombres han mantenido también una asociación social más cercana a la Informática que las mujeres. La mayoría de autores de diarios eran mujeres así como la mayoría de estudiantes en la carrera de Informática o estudios relacionados con las computadoras son hombres. O al menos eso yace en el imaginario de las sociedades modernas.

Mi colega Lisa Guernsey del New York Times, señala en el artículo El sexo de los weblogs que casi todos los weblogs que contienen enlaces a otros diarios, en su mayoría son vínculos a sitios producidos por hombres. Eso puede parecer una coincidencia pero Guernsey señala que las mujeres que fueron indetificadas por su diarios y leídos en la red escribían sobre su vida íntima, manteniendo así una relación histórica con una actividad escritual, mientras que la mayoría de los hombres escribían sobre otra cualquier cosa, menos sobre su vida íntima.

La antigua escritora de diarios, parece que ha mantenido una continuidad temática en su quehacer histórico sólo que ha quebrantado la principal esencia del diario tradicional y ha instaurado nuevos criterios en la elaboración de un texto íntimo. Quizá se ha dado cuenta que compartir para sí misma no ha sido fructífera como ella deseaba y ahora su verdadera autonomía se ha trasladado a otros ámbitos escritos o sociales. Quizá convive su antiguo diario junto con el digital en mútua o aparente armonía.

Mi experiencia como periodista en diferentes áreas de la cultura, me ha hecho ver a lo largo de más de 25 largos años toda una serie de sucesos que impactaron a la humanidad: guerras sangrientas entre países, ideologías extremistas, la apertura del mercado y la integración de países en vías de desarrollo a otras esferas económicas, premios Nobel, discordias internas, en fin toda una gama de hechos que un hombre común no podría vislumbrar. Me ha sorprendido pues, la enorme cantidad de personas que día con día escribe para otros que no sean sí mismo o por lo menos, la capa social inmediata en su hábitat cotidiano. Parece que merece ser reconocido por otro, en un punto geográfico que jamás será visitado, que jamás será asimilado, que nunca podrá ser vivido.

Mi labor periodística me ha llevado esta mañana a entrevistar al hombre que escribió su primer bitácora en línea, nos reunimos en un café. La semana pasada publicó lo que el llamó su Último día en la duela. Después de varios minutos y de explicarme cosas como la interactividad, inmediatez, entradas, tracbacks, gestores, comunidades, multimedia, alcance global, información mundial, lectores, fotoblogs, vlogs, audioblogs, RRS, interfaces y demás términos blogueros, le pregunté de manera punzante, o al menos así lo creí en ese momento, por qué dejó de escribir en su página virtual. Reservado, me respondió que por asuntos personales y no dijo nada más.

El chico me dio algo de pena. Tenía poco más de treinta años, un aspecto fantasmal y con un rostro inmutable. Cada gesto era frío, apático, como ya dicho. A decir verdad no sabía muy bien lo que le preguntaría, antes de la entrevista había leído unas cuantas anécdotas de su bitácora. Cualquier cosa que un paisano no hubiese hecho antes. ¿Por qué tenía un rating diario de mínimo mil visitantes? ¿Qué había en aquellas letras digitales de alentador, de reflexivo, de incendiario?

Estuve en mis primeros años como periodista en muchos conflictos de Centroamérica, con revolucionarios de Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Fueron tiempos agitados. En aquellos tiempos encontré varios diarios de papel entre balas y sangre. Hojear aquellos actos de fé y esperanza en la victoria sólo traían angustia pero también crueldad, pero mi labor periodística es la de informar y esas eran las mejores fuentes que un periodista puede tener.

Para ser sensato y a mi propio criterio, la última entrada del primer blogger, fue el primer día de su elaboración, allá en 1999. Porque, si me permiten decirlo, no hay mayor mentira que la mitad de la verdad y en su caso señor blogger, hay mucha tela de donde cortar.

12 de diciembre de 2005

Escribir por escribir

Escribir por escribir para saber que estás vivo.

Tu cara está como si hubieras llorado todo el día y toda la noche dijo casi riendo su esposo. Ella sólo miraba distraída el pequeño hueco que se había hecho dentro del cuento....

Es un agujero negro dijeron los astronautas. Y la nave desapareció tendida a merced del cosmos.

El sonido ese
de sol, de sano, de seno,
suena suave sobre los sonámbulos
ese sonido sabe resonar sensorialmente
ese sonido que siembra sabores
se soba y se bate
se va.

Se va la letra al escribir por un hoyo cuadrado, que a veces hace de piano y otras de resumidero.

Resumidero. m. Sumidero, alcantarilla.

Esta es la razón por la cuál, hoy día mundial, sin saber cómo ni por qué, el sonido ese dejó su sueño al hacer zzzzzz. Buenas noches.

3 de diciembre de 2005

Bienvenido, me han dicho...

Bienvenido en cada puerta, en cada ventana, en cada canción de autobús. A partir de mis posibilidades soy bienvenido a otras regiones de Guadalajara, a otras barrancas, a otras nubes.

Cada restaurante, cada local público, cada cabina telefónica espera mi presencia de hojalata. Soy actualizado en cada revisión, nuevas versiones emulan y trazan sujetos nuevos en una sola persona. Miradas antiguas recodean y recorren miles de horas en tan pocos minutos, saludos-adiós. Bienvenido seas pues, a este estrado con ascensores.

Dispersas están las anotaciones que emanan luces de horas. Bienvenidas montañas, bienvenidos cactus. La planicie viene bien. Y en el vientre mariposas y en la sien atardeceres. Cada habitación es una bienvenida, cada puerta: una entrada, una salida.

Seguí todos los caminos. Bienvenido a Roma. Seguí solo las laderas. No hay lugar donde no encuentre un artefacto que de viejo me regrese. Toda y cada cosa nombrada reside en su bienvenida. Viena influye en la ida, en los sueños-anagrama. Recintos que madrugan auxiliados por Dios.

Bienvenido, entre queridas penas ya aguardan la ocasión. Los pronósticos indican: no hay lugar en tal brecha, no hay zona más estrecha, esperad que abra el telón.

Hosco, el telón abre:
así comienza la función...

28 de noviembre de 2005

El corazón verde

Felisberto Hernández

Hoy he pasado, en esta pieza, horas felices. No importa que haya dejado la mesa llena de pinchazos. Lo único que siento es tener que cambiar el diario que la cubre; hace tiempo que está puesto y le he tomado simpatía; es de un color verdoso, las letras grandes de los títulos son de color naranja y tiene la fotografía de unos quintillizos. Cuando la tarde estaba terminando y se apagaba un poco el gran calor, yo venía hacia mi pieza cansado de caminar. Había ido a pagar una cuota de un sobretodo comprado en invierno. Estaba un poco decepcionado de la vida pero tenía cuidado de que no me pisaran los vehículos; pensaba en mi pieza y recordé las cabecitas peladas de los quintillizos como si fueran las yemas de cinco dedos. Cuando ya estaba en mi cuarto con los brazos desnudos sobre el diario verde y un pequeño círculo de luz daba sobre los libros de colores, abrí una caja de lápices y saqué mi alfiler de corbata. Le di vuelta entre mis manos hasta que se me cansaron los dedos y distraídamente pinchaba el diario en los ojos de los quintillizos.

Primero ese alfiler había sido una pequeña piedra verde que el mar había desgastado dándole forma de corazón; después la habían puesto en un prendedor y el corazón había quedado emplomado entre el cuadrilátero del tamaño de un diente de caballo. Al principio, mientras yo le daba vuelta entre mis dedos, pensaba en cosas que no tenían que ver con él; pero de pronto él me empezó a traer a mi madre, después a un tranvía a caballos, una tapa de botellón, un tranvía eléctrico, mi abuela, una señora francesa que se ponía un gorro de papel y siempre estaba llena de plumitas sueltas; su hija, que se llamaba Ivonne y le daba un hipo tan fuerte como un grito, un muerto que había sido vendedor de gallinas, un barrio sospechoso de una ciudad de la Argentina y donde en un invierno yo dormía en el suelo y me tapaba con diarios, otro barrio aristocrático de otra ciudad donde yo dormía como un príncipe y me tapaba con muchas frazadas, y, por último, un ñandú1 y un mozo de café.

Todos estos recuerdos vivían en algún lugar de mi persona como en un pueblito perdido: él se bastaba a sí mismo y no tenía comunicación con el resto del mundo. Desde hacía muchos años allí no había nacido ninguno ni se había muerto nadie. Los fundadores habían sido recuerdos de la niñez. Después, a los muchos años, vinieron unos forasteros: eran recuerdos de la Argentina. Esta tarde tuve la sensación de haber ido a descansar a ese pueblito como si la miseria me hubiera dado unas vacaciones.

En muchos años de mi niñez nosotros vivíamos en la falda del Cerro. La gente que subía la calle de mi casa llevaba el cuerpo echado hacia adelante y parecía que fuera buscando algo entre las piedras; y al bajar llevaban el cuerpo echado hacia atrás, parecían orgullosos y tropezaban con las piedras. De tarde mi tía me llevaba a unos morros que estaban cerca de la fortaleza. Desde allí se veían los barcos del dique, con muchos palos grandes y chicos con espinas de pescados. Cuando en la fortaleza tiraban el cañonazo de la entrada del sol, mi tía y yo empezábamos a bajar.

Una tarde mi madre me dijo que me llevaría a casa de una abuela que vivía en la dársena y que vería un tren eléctrico; sin embargo esa mañana yo me había portado mal; me habían mandado a buscar almidón en caja; pero yo lo traje suelto y me retaron; al ratito me mandaron a buscar yerba y como yo la quería en caja, los almaceneros, que eran amigos de casa, me la pusieron en una caja de botines; pero yo había cometido otra falta: me volví a casa con "la plata" y me retaron porque no había pagado; al rato me mandaron a buscar fideos con un peso; yo traje los fideos pero no quise traer el cambio porque eso era traer la plata y me retarían; en casa se alarmaron porque no había traído el cambio y me mandaron a buscarlo; entonces los almaceneros escribieron en un papelito algo que tranquilizó a mamá. Decía: "El cambio está entre los fideos."

Esa tarde todas las mujeres de casa quisieron ponerme un gran cuello almidonado que iba prendido a la camisa con botones de metal; la única que pudo fue otra abuela -ésta no vivía en la dársena ni llevaba en el pecho el corazón verde-; ésta tenía los dedos rechonchos y calientes y al metérmelos en el pescuezo para prenderme el cuello me había pellizcado la piel; yo me ahogué dos o tres veces y me habían venido arcadas.

Cuando salimos a la calle el sol hacía brillar mis zapatos de charol y a mí me daba pena tropezar con todas las piedras del camino; mi madre me llevaba de la mano y casi corriendo. Pero yo estaba contento y, cuando ella no contestaba a mis preguntas, me contestaba yo. De pronto ella me dijo:

-Cállate la boca; pareces el loco de siete cuernos.

Y enseguida pasamos por lo del loco. Era una casa sin revocar y muy vieja. En la reja de una ventana había latas atadas con alambres y detrás gritaba continuamente el loco llamando a la gente que pasaba. Él era grande, gordo y tenía una camisa a cuadros. A veces venía la mujer, que era chiquita y flaca, para hacerlo callar; pero enseguida él seguía gritando y de pronto los gritos eran roncos.

Después cruzamos frente a la carnicería: yo pasaba allí mañanas enteras esperando que me despacharan; la gente estaba callada; pero un mirlo cantaba fuerte, siempre el mismo canto, y yo me aburría mucho.

Al pie del Cerro estaba la calle donde pasaba el tren de caballos; primero se oía la corneta y después el ruido de los caballos, las cadenas y el látigo largo para alcanzar al cadenero. Yo me hinchaba en uno de los dos asientos largos para estar frente a la ventanilla. Y mucho rato después me tenía que tapar las narices porque pasábamos por los frigoríficos que había cerca de un arroyo. A veces, cuando el tren y los caballos hacían ruido sobre el puente, yo me olvidaba de taparme la nariz y enseguida sentía el olor. Esa tarde nos bajamos en el Paso Molino y mi madre entró en una confitería a conversar con la dueña. Pasado un largo rato, la confitera dijo:

-Su niño mira los caramelos.

Y señalando los boyones me preguntaba:

-¿Quieres de éstos?... ¿De estos otros?

Yo le dije a mi madre que quería la tapa del boyón. Se rieron y la confitera me trajo la tapa de otro que se había roto hacía poco. Mi madre no quería que yo fuera con aquello por la calle; pero la confitera lo envolvió, lo ató y le puso un palito para agarrarlo.

Cuando salimos era de nochecita y yo vi en medio de la calle un zaguán iluminado; mientras mi madre me llevaba hacia él yo miraba los vidrios de colores. Ella me decía que era un tren eléctrico. Pero como yo lo veía de la parte de atrás seguía pensando que era un zaguán. En ese instante tocaron un timbre, el "zaguán" soltó un suspiro fuerte y empezó a resbalar despacio hacia adelante. Al principio apenas se movía y las personas que alcancé a ver dentro de él iban quietas como muñecos dentro de una vidriera. Nosotros no llegamos a tiempo y al ratito el zaguán iba lejos y dio vuelta por entre unos árboles.

La casa de mi abuela quedaba en una calle cerca del puerto. Se entraba por un patio largo y teníamos que subir escaleras. Después pasamos por un comedor donde había una mesa con una fuente de pasteles. Mi madre me había encargado que no pidiera; entonces yo le dije a mi abuela:

-Si me dan, pido; si no, no.

A mi abuela le hizo mucha gracia y en una de las veces que me fue a besar le vi el corazón verde, se lo pedí y ella no me lo dio. Antes de cenar me dejaron jugar con una chiquilina que se llamaba Ivonne. La madre tenía en la cabeza un gorro de papel de diario y toda la cara y la pañoleta llenas de plumitas blancas muy chiquitas.

Esa noche antes de dormir vi en la pared una escalerita de luces que eran reflejo de las persianas. Después no me desperté a pesar de que todos se levantaron por el ruido que hizo la tapa del boyón cuando se resbaló de abajo de la almohada y se cayó al suelo. Al otro día, cuando tomaba el café con leche, sentía a cada momento un grito raro y me dijeron que era el hipo de Ivonne; parecía que ella lo hiciera por gusto. Esa mañana ella me convidó para ir a ver un muerto en las piezas del fondo. La madre no quería dejarla ir porque tenía hipo. Yo miraba el gorro de papel de la madre y esa mañana el color de las plumitas era violeta. Enseguida pensé en el muerto. Ivonne le decía a la madre:

-Mamá, es un muerto de confianza; es aquel viejito que vendía gallinas.

Ivonne me dio la mano y me llevó; yo tenía miedo y no soltaba la mano. El viejito estaba solo y tapado con un tul. Ivonne no sólo soltaba los gritos del hipo sino que quería apagar todas las velas que había alrededor del cajón. De pronto entró la madre, la agarró de un brazo y la sacó corriendo; y como yo estaba fuertemente agarrado a la mano de Ivonne, a mí también me llevaron.

Aquella misma mañana mi abuela me regaló el corazón verde; y hace pocos años, nuevos hechos vinieron a juntarse a esos recuerdos.

Yo estaba en una ciudad de la Argentina donde el encargado de arreglar mis conciertos había cometido errores desde el principio y al final no se había podido hacer nada. Mientras tanto tuve tiempo de ir descendiendo por todas las categorías de los hoteles del centro y al fin había caído en un barrio sospechoso de los suburbios, donde un amigo alquiló una pieza. A él los padres le habían mandado una cama y él me cedió un colchón. Hacía mucho frío y yo había gastado la mayor parte de mi dinero en comprar diarios viejos: los ponía abiertos encima de una cobija fina y arriba de ellos un sobretodo que me había prestado el encargado de mis conciertos. Una noche desperté a mi amigo con un grito feroz; yo también me desperté y me encontré poniendo una almohada en la pared: estaba soñando que allí había un agujero donde aparecía sonriendo un loco que tenía en la cabeza un gorro de papel de diario. Y después de pensar mucho en eso -no quería volver a dormirme porque tenía miedo de repetir la pesadilla- recordé el gorro de la mamá de Ivonne.

A los pocos días paseaba con tristeza entre las luces del centro de la ciudad, y de pronto decidí empeñar el corazón verde para ir al cine. Esa noche, después de la función me animé a pedirle dinero a otro amigo que tenía en Buenos Aires; ya le debía mucho, pero ahora me arriesgaría porque tenía casi arreglado un concierto en una ciudad vecina. Esa misma noche volví a pensar en el gorro de la mamá de Ivonne y decidí mandarle preguntar a la mía qué hacía aquella señora con las plumitas y el gorro de papel de diario. Es posible que mi madre lo hubiera sabido. También le dije que yo recordaba haber visto que la señora tironeaba algo que tenía en las faldas y yo había pensado que desplumaba a un animalito.

Cuando vino el dinero, rescaté el corazón verde y me fui a la ciudad vecina. Allí todo fue bien desde el principio y pude hospedarme en un hotel cómodo. Me habían dado una pieza con tres camas, una de matrimonio y dos de una plaza. Yo quería una pieza para mí solo y yo podía elegir la cama que quisiera. A la noche, después de una cena más bien exagerada, elegí la cama de matrimonio y puse en ella las frazadas de todas las camas. Los muebles eran de una vejez muy oscura y los espejos eran borrosos y veían mal la luz.

La tarde que di el primer concierto, tuve tiempo -antes que se cerraran los negocios- de comprar libros, lápices de colores para subrayarlos y un índice muy lindo al que después le buscaría aplicación. Apenas cené y me metí con los libros en la cama de matrimonio, pensé en el cine y no pude resistir a la tentación: me vestí de nuevo y fui a ver una película vieja en que unos enamorados se daban besos largos. Era muy feliz y no quería acostarme; fui a un café donde había un ñandú muy manso que vagaba a pasos lentos entre las mesas. Yo estaba distraído mirándolo y dando vuelta entre los dedos al alfiler de corbata cuando el ñandú vino apresuradamente hacia mí, me sacó de un picotón el corazón verde y se lo tragó. Mis ojos miraban con desesperación el alfiler bajando, como un bulto dentro de una media, por el cuello del ñandú; hubiera querido hacerlo correr hacia arriba; pero llegó el mozo del café y me dijo:

-No se preocupe.

-¡Pero, señor! ¡Si es un viejo recuerdo de familia!

-Escuche, caballero -me decía el mozo levantando una mano como el vigilante que detiene un vehículo-: el ñandú se ha tragado muchas cosas y siempre las ha devuelto. Quédese tranquilo, que mañana o pasado yo le entregaré su alfiler como si nada hubiera ocurrido.

Al otro día vi en los diarios las crónicas de mis conciertos. Pero uno de ellos traía en primera plana un título que decía: "La estadía del pianista depende del ñandú." Y el artículo estaba lleno de bromas.

Ese mismo día recibí carta de mi madre en que me decía que la mamá de Ivonne hacía cisnes de polvera, que los hacía de todos los colores y que los tironeos serían para sacar las plumitas del paquete, porque a veces venían muy apretadas.

Al otro día el mozo del café me trajo el alfiler y me dijo:

-Ya le había dicho yo, señor; el ñandú es muy serio y devuelve todo.

Para otra vez que vaya a descansar a ese pueblito de recuerdos, tal vez me encuentre con que la población ha aumentado; casi seguro que allí estará aquel diario verde y los quintillizos a quienes les pinché los ojos con el alfiler.

25 de noviembre de 2005

Otros amores

En México los hombres aman a otras mujeres y las mujeres aman a otros hombres. Y los otros aman a estos. Y este amor al otro es a quien está en frente. Éste de en frente es otro que no existe.

Hoy me involucro con los seres que son pero que no existen. También con los seres que aman pero aman a otros que son los mismos. El léxico es pobre en estos casos. Los sustantivos los mismo. Los verbos se conjugan en pasado o en futuro, nunca en presente. Tú amaste al que se fue. Tú amarás a tal. Lecciones primarias del verbo amar.

Nosotros y ustedes, cada vez más desinteresados en la participación pa amar. Amamos, amáis, aman. El verbo amar torna egoísta. Yo y tú siempre. Voyeurista con ellos. Ellos aman. La alienación en estos tiempos queda siempre entre un yo y un tú. Las canciones se conforman con momentos en los ratos más solitarios. El amor ha caído a estar solo, con unas cuantas palabras, sólo las aparentes, sólo las que no empañan.

21 de noviembre de 2005

Nombres propios

Muchos padres consideran la elección del nombre de sus hijos como un hecho importante. Después de todo, será el signo común con el que será identificado por el resto de su vida e incluso después de su muerte.

Algunos padres deciden comprar libros con nombre propios para varones o mujeres. En ellos los significados etimológicos de los nombres son mostrados así como la procedencia geográfica de éstos. Otros padres, más tradicionales, llaman a sus hijos con el nombre de algún familiar cercano e incluso con el mismo del padre o la madre. Así por ejemplo tenemos en la familia a Juan y Juanito, Ana y Anita o Beto y Beto Junior.

Cuando los papás de los niños no llegan a un acuerdo o algunas veces con aparente democracia, los progenitores deciden ponerle más de un nombre a sus hijos. De este modo los papás creen que de ese modo, si uno de los nombres que tienen sus hijos no les agrada, tendrán la opción de escoger otro. Esto en teoría. Supongamos que el niño o la niña tiene dos nombres y los dos le gustan mucho. Ahí no hay ningún problema, acaso la longitud del nombre, porque no es lo mismo llamarse Ana Luz Gil Ros que llamarse Clementina Monserrat de la Peña y Cruz Olivares. Pero qué pasaría si uno de los nombres no es de su agrado David Chaombambino García Herrera, el pobre David, viviría toda su vida con un nombre que no le gusta, a causa de la democrática indecisión de sus padres.

Por todas estas y más razones es mejor nombrar a los pequeños e inocentes niños con un sólo nombre del cual estén seguros de su eufonía y significado los padres. Porque es mejor lidiar con un nombre de por vida, que cargar con un: Crisósforo Bartolo. ¡Nombre!

19 de noviembre de 2005

Blowup

En estos cinco días que no he escrito he tenido varias ideas para publicar. Una era la de hacer una canción basada en el círculo de sol, que sería deconstruída por el círculo del sol, hablaría de una cotidianidad mexicana. Pero no, esa idea ya no.

Otra idea que tenía para escribir aquí era el título de un email publicitario de esos que inundan el buzón electrónico. El título decía: ¿Necesita una mano? Seguro que no fui la única persona a la que le llegó este email en México o Latinoamerica, pero cómo podría interpretar una persona el contenido del mensaje con sólo leer el título... ¿Sabe usted que somos mancos, que somos dueños de una empresa maquiladora y necesitamos obreros o simplemente es una metáfora común para decirme que puede usted ayudarme en una situación que yo solo no puedo resolver...?

Esta situación particular de la mano me dio muchas ideas para pensar, sin embargo no será éste el corpus total de esta entrada. También he vuelto a pensar en las posibilidades del diario y la retórica que en éste mismo utilizo. Creo que se pierden muchos puntos/bolitas/frijolitos/maíz para jugar lotería/lectores cuando uno habla de experiencias propias sin abstraer. Tampoco es que escriba siempre sobre mí, pero cuando tú vives algo de una manera y otra persona vive la misma situación de otra forma, no podemos encerrarnos en nuestra experiencia, porque entonces la otra persona si no es paciente, negará rotundamente la solución de este o aquel acto.

Deberíamos pues, no narrar sólo el hecho sino también reflexionar en torno a él. Por eso sufro derrotas cuando no encuentro abstraer hechos vividos, pero sé bien que no es instantáneo. En la película Blowup de Antonioni, un pintor dice que hace pinturas para comprenderlas después: dos, tres, cinco años después. ¿Y si algunas de nuestras experiencias son iguales? Un desamor, la muerte de un familiar cercano, un viaje, un libro, una persona que brotará en amistad, el ALCA, la historia del país de cada uno o cualquier hecho a largo plazo.

Para vivir me recuerdan que: agua, comida, dormir, temperatura ambiente, calor, afecto. Ni libro, ni ALCA, ni viaje, ni desamor. Condimentos, postres, sal, sabor. Clasificaciones de las necesidades básicas o secundarias en la vida del ser humano. Necesidades materiales e inmateriales. Le diré entonces al remitente de aquel correo electrónico, que sí, que sí hay gente, mucha gente que necesita que nos den una mano.

29 de octubre de 2005

Cuando descubres que México también se escribe con jota

Con equis, o así: il Messico, Le Mexique, Mexiko, Мексика, Μεξικό, etc., Pues no pasa nada, porque Méjico sigue siendo. O cualquier otro país. No somos uno solo. Somos muchos y esa es nuestra constitución. Como los demás.

Favor de no aferrarnos a verdades eternas, diacrónicas, míticas, universales. La temporalidad nos enseña y nuestros pensamientos caminan, trotan, corren, vuelan, quizá se quedan estancados. Constantes reinterpretaciones. Necesarias. Creativa apocalipsis de mundos que terminan para comenzar no sé qué (de)nuevo...

Verdad es lo que la mayoría ve como verdad, pero la mayoría también puede cambiar de opinión a lo largo de la historia.
Salman Rushdie

21 de octubre de 2005

Saca la lengua

Antes me interesaba bastante desarrollar mis habilidades lingüísticas para aprender otros idiomas. Un día pensé en aprender el lenguaje de los sordomudos, porque pensaba que al comunicarmos con las personas que oyen y hablan, hacemos a un lado a quiénes no lo hacen. Este es un discurso integrista no lo he llevado a cabo.

Mi primer contacto académico con otra lengua diferente al español fue en la primaria cuando asistía al IMAC para aprender inglés. Me ayudó mucho. Después asistí a otros sitios para mejorarlo. De cualquier manera, ahora mi conciencia me dicta que no es necesairo tener la mejor pronunciación ni la mejor gramática para hacerse entender. De cualquier manera, mientras no viva en un país angloparlante, ni sea profesor de inglés, no considero necesaria su total aprehensión.

El francés lo comencé a estudiar en la facultad por cerca de dos años. El tercer semestre fue realmente bueno para mí porque lo manejé con una excelente pronunciación y una buena fluidez. Un mediano vocabulario. Pero los últimos dos semestres mi interés decayó. Aún así, recuerdo un par de cosas. Mi política lingüística se aplica también con esta lengua extranjera. Quizá exagero.

Estuve practicando el esperanto por una semana. Es muy fácil aprenderlo. Pienso que en un mes con una práctica diaria uno puede ya mantener una conversación satisfactoria con otro hablante del esperanto. Esperanto significa esperanza.

Recientemente me he suscrito a tres cursos gratuitos en línea para aprender italiano, catalán y asturiano. Sin embargo, no he tenido tiempo de al menos pasar la primera lección.

Ahora he conocido a una chica belga por Internet con quien practico un poco el francés. Tan sólo para no olvidarlo. Pero soy muy malo. Pienso que para realmente no olvidar una lengua debes practicarla todos los días, y sería mejor estar en un sitio donde toda la gente hablara ese idioma. Además es extender tus campos culturales de entendimiento. Es cierto que no puedo concentrarme ahora nada más en el aprendizaje de otros idiomas, pero mi interés no decae. Sigue ahí.

Algunas personas han venido a este blog para practicar su español. Yo no sé si realmente funciona. Yo hablo español, ese idioma es mi lengua materna-paterna. Todos los días pienso en español. Mi inconsciente seguramente respira en español. La mayoría de mis sueños son en esta lengua castellana. Todos los días escucho a las personas platicar o cantar en esta variable dialectal mexicana. Mi amor es hispanohablante, así como mis demás sentimientos.

Y no soy el único. No es tampoco la única lengua existente. Confío en que tenemos los mismos procesos comunicativos las personas que hacemos eso: comunicar o expresar, ya sea con las lenguas audiorales o las visogestuales, o con las múltiples expresiones artísticas a nuestro alcance.

¡Saca la lengua!

19 de octubre de 2005

Los estudiantes de Letras

¿Cómo va a resolver la literatura el problema del agua? ¿Del huracán? ¿De la pobreza, de la injusticia social, de los valores que sólo prevén los intereses propios inmediatos? Tengo dudas, pero sé que cuando resuelva o proponga una solución a este conflicto temporal, necesitaré crear nuevas consideraciones para mi futuro proceder. Qué cosas.

Ahora, al final de la carrera de Letras Hispánicas, me veo como una persona común y corriente, al igual que los maestros y compañeros de la carrera, y los veo simples y sin metafísica, como a Esteves el de la Tabaquería de Pessoa.

Veo al profesor o profesora de tal clase y los imagino caminando por Av. Alcalde lo cual prueba que son gente que camina por una avenida principal de una ciudad de México, pero nadie necesita imaginar tal cosa para que sea real, es decir, sin que lo haya imaginado. Pero yo lo imagino y me doy cuenta de cuan reales son. Pero más importante aún, los imagino dentro de una familia o con amigos de la infancia con los que mantienen amistad más por lazos humanos que por cuestiones literarias.

Los alumnos de Letras no debemos aceptar el estereotipo gastado y seco de entes aislados. Creo que nadie de hecho lo acepta, sólo es aparente. Como una carta urgente que se pierde y llega a otra dirección. Donde accidentalmente abren esa carta, que significa algo -sorpresivo- para ese destinatario temporal.

Y que muchos de mis profesores debieron tomar decisiones fundamentales en su quehacer profesional, político, personal, familiar, geográfico, religioso, monetario, amoroso, estético... y se refleja ahora. Como nosotros también somos conocidos por nuestras acciones. Acccionamos. Dialécticas cotidianas. Decisiones urbanas. Morales persianas. Sapiencias humanas. Visiones hermanas.

Binomios y aduanas.

12 de octubre de 2005

El arte cambia al Mundo

El Arte recuerda, agita, grita, calla, oculta, revela, indaga, manifiesta, implora, mancha, colorea, arrebata, exalta, redime, redobla, da, coge, sabe, encuentra, duerme, despierta, vincula, acusa, aterra, combate, libera, ora, apoya, ¡hace un montón de cosas!: aplaude, abraza, llora, sonríe, impera, constantemente con su pulgar te pica la espalda, te recrimina silencios, te estrella por la ayuda que diste, o que tal texto te dió, te cansa, ¡hace muchas cosas, en serio!: escribe, hace casas chiquitas y grandotas, escultura, canta, baila con todos, no se queda sentada en una fiesta, pinta, toma fotografías, hace películas que te impiden flotar. No hay que flotar dice, hay que mirar lo que rodea. No te vayas dice, quédate aquí, nos vuelve a decir. Y si nos vamos nos sigue. Hasta que la aprendemos a ignorar y la presentamos a cualquier amigo o desconocido, como una antigua amiga de la infancia.

Y a veces esta presencia hace en ti y en mí. En él y aquél. En ellos, en ustedes-vosotros. Nos une. De alguna manera que sólo ella sabe. Hace todo aquello que te dije, aún más. Comenzamos nosotros a hacer todo eso también. Como gente común y corriente. Como una simpatía amarga que bombardea el corazón y nuestros bolsillos. Pobres, pobres.

5 de octubre de 2005

Si te fijas bien

Si fijas bien tu vista concentrando al punto la centrada ¡se mueven, se mueven! Los muertos no estaban muertos despandéense, un dos tres: cintura 1, 2, 3: respira. Pequejoven adulteado que eras adolescente de necesidades, ¡están ahí, mira! Porviniendo en su jugar ¡También bailan! ¿Ves cómo bailan? ¡Hazlos respirar! ¡Qué no dejen de respirar! Más vivos no pueden estar los muertos, ¡cuáles muertos! Aquí nadie está muerto, dice uno hasta que eches las chanclas pa'trás.

1 de octubre de 2005

This is not a chair

Cuando se ponen ejemplos de puntos de vista, de perspectivas de un objeto, de: tú no miras lo que yo miro porque tú está allá y yo aquí (aunque estuviera hace cinco minutos en su lugar), o del tipo pues como tú estás allás tú ves de ladito la mochila y si me siento debajo de la mesa con la cara hacia el suelo entonces ya no veo nada.... todo eso puede llegar a sonar extraño. ¿Por qué no se hablan de otros conceptos, por qué no otros ejemplos trascendentales o al menos no tan objetuales...? ¿Por qué todo un estadio grita gol cuando un balón cruza las redes? Y ahora yo hablo de objetos... Aunque, ¿cuál es la perspectiva de un grito? ¿El dolor tiene ángulos? ¿La Física explica además de la silla si la veo desde atrás, a un lado o enfrente a la alegría espontánea?

Progresiones de un diario

Mi ortografía ha mejorado, así como los signos de puntuación. Utilizo menos anglicismos y últimamente me he dedicado a suprimir hechos cotidianos. Ya no cuento tantas anécdotas, pensamientos, sentimientos o demás vivencias de un día.

Cuando era niño, escribir me gustaba poco. Si en la primaria tenía por tarea crear un cuento, mi experiencia literaria recurría inmediatamente a fábulas o a la literatura fantástica. Incluso el cuento que ganó el cuarto lugar, en mi sexto semestre de la preparatoria tenía un contenido fantástico/cuento de hadas.

Un diario es entonces un intento de estilo escrito más vivencias personales. Las vivencias son más rápidas que el cambio del estilo. La vida se nos presenta de golpe. Y sentarse a reescribirla demanda sabia clarividencia. Si uno mismo se lo exige.

Otros días es garabatear el cuaderno e irse directo a la cama.

30 de septiembre de 2005

Nadería

Palpar arrobas es tarea inmensa. Discusión frígida. Diálogo sin mal aliento, sin un qué-me-lo-repites, sin brazos/ojos/mueve/bocas.

Mirar un ojo cuadrado grande mediano chico, me deja ciegas las centellas. Los locutorios maltrechos:
ola bonita venezolana...
hOla pablo de españa...
se ha conectado un simio a la sala...


Y tú, sentada frente a los tragaluces infinitos. Y yo, miro distante. Absorto en cavilaciones de estilo click, clack, ENTER. Y que la gente se ame a través de las cuerdas electrificadas. Que los poros de la piel se cierren por ausencias fletadas. Que un falso contacto inunde las casas y las manos inchadas, baldías de todo peso morado.

Y siempre hay sitio en esta nadería y siempre hay rondas andando.

27 de septiembre de 2005

¿Serán las películas, será la música?

Quizá la calidad de las películas que he visto últimamente (no, seguro que soy yo) me han hecho llorar en ciertos puntos dramáticos de ellas mismas (será algo que yo traigo). Por supuesto que no son todas las películas que he visto, pero vi por ejemplo Fanny & Alexander y sin duda hubo puntos donde las lágrimas eran incontenibles.

También con la película belga/española 25 grados en invierno que vi reciéntemente. O al escuchar la explicación de ciertos versos de Trilce de César Vallejo. O al recordar algún suceso reciente o ya vagamente abrazable. Yo creo que incluso se puede llorar de cualquier cosa si uno se lo propone. Hasta de un chiste dudoso.

Cuando era niño y lloraba todo lo que podía, aunque quisiera, después ya no podía seguir llorando. Ya no había lágrimas, todas derramadas por la cara iban. Había todas ahí. Ahora la economía del mercado ha hecho un desastre en mí: ahorro lágrimas; pero las pago con intereses.

24 de septiembre de 2005

Paralel@

Hay un convencimiento en tu mirada,
un pez congelado que nada
en el espacio
que nos separa
que no se para.

Y ese convencimiento es como
un control remoto,
en el espacio
que me separa
que me separa.

En este otro espacio,
guaullidado por la suerte
semesepara, semesepara
mi idea fija de tu frente aislada,
como una calva mundo
desterrado a un otro paralelo
entre el espacio.



Que nos separa, que nos separa...

21 de septiembre de 2005

18 de septiembre de 2005

Humanildad

Tosdos sentados. Enfermera enfermedad enfermedadá. Leo y descompongo. Leo, cangrejo y los demás animables locos. Humanildad en la medida humana de lo posible. Caigo en un chargo del tamaño de mis zapathos. Vuevlen los muevles volando de volver. Caos, qué os, kios..., codos, quos. Maratón que corre laaaaargometro en la Pizarra infa-libre.

CONLA Humildad de venir aquí y contarte cosas.

9 de septiembre de 2005

Placas tectónicas

Cuando pienso, enjuicio. Cuando razono, determino. Cuando escribo, giro. Cuando giro, gallo. Cuando gallo, Francia. Cuando Francia, vanguardias. Cuando vanguardias, vienen civiles. Cuando civiles, nodecentes. Cuando nodecentes, corrupción. Cuando corrupción, noticiero. Cuando noticiero, noche. Cuando noche, canto. Cuando canto, agua. Cuando agua, vida o muerte. Cuando vida o muerte, dialéctica. Cuando diléctica, filosofía. Cuando filosofía, pienso. Cuando enjuicio, dictador. Cuando dictador, España. Cuando España vino a México, vinieron hombres, no España. Las placas tectónicas se mueven con respecto a otras por su propia constitución. Cuando las placas ceden al movimiento, se libera la energía almacenada en forma de ondas; es un fenómeno natural. Cuando fenómeno natural, no peros. Cuando no peros, callas. Cuando callas, silencio. Cuado silencio oficial, murmullos. Cuando murmullos, Pedro Páramo. Cuando Pedro Páramo, Juan ruló. Cuando ruló, fotografías. Cuando fotografías, verdad. Cuando verdad, mentira. Cuando mentira, ficción. Cuando ficción, paracaídas. Para caídas, morales. Cuando morales, gol.

4 de septiembre de 2005

El urinario de Marcel Duchamp

En 1917 Marcel Duchamp fue invitado por la galería Grand Central de Nueva York a formar parte del jurado de una exposición de artistas independientes. Sin informar a nadie, el propio Duchamp envió para exponer en esa exposición este urinario de porcelana blanca firmado con el seudónimo "R. Mutt". Cuando su Fuente fue rechazada para la exhibición, Duchamp renunció al jurado y el incidente causó un escándalo que sacudió al mundo del arte.

Con esta actitud provocadora Marcel Duchamp quiso mostrar su desilusión ante las formas tradicionales del arte, pintura y escultura, como medios de expresión, y su rechazo ante la idea de que el arte y el artista tienen una "naturaleza especial" distinta a la de los hombres y objetos ordinarios. Su gesto de enviar a la exposición un producto comercial fabricado en serie y firmado por un "artista" inexistente, se opone radicalmente a la sacralización de la obra de arte como "creación única e irrepetible", salida de las manos de un "genio". Este desafío "antiartístico" proponía romper con las barreras del arte y ampliar sus horizontes. En la defensa de su Fuente, Duchamp escribió:
Si el Sr. Mutt construyó o no con sus propias manos la Fuente no tiene ninguna importancia. Él la ELIGIÓ. Tomó un objeto de la vida diaria, lo reubicó de manera que se perdiera su sentido práctico, le dio un nuevo título y punto de vista y creó un nuevo significado para ese objeto.

El concepto artístico que Duchamp postula con obras como Fuente es el del ready-made, es decir "lo ya hecho" u "objeto encontrado". Es decir que encuentra objetos manufacturados que descontextualiza de su entorno común y a los que les otorga una nueva identidad. Con ello, Duchamp ubica la esencia del acto artístico en la IDEA y selección del objeto, no en la creación ni en la imagen visual de la obra. De este modo, el artista se libera de la manualidad y, por ende, de la técnica, que la tradición artística entendía como indisolubles del acto creador.

En su momento, y quizá todavía, obras como ésta se tomaban como una agresión. Marcel Duchamp usó este tipo de violencia para combatir las ideas convencionales del arte. Su actitud coincide con el movimiento dadaísta (Zurich,1916), en donde se cuestiona la validez del arte mismo. Duchamp y los dadaístas buscaron demoler las barreras entre el arte y la vida, declarando que cualquiera podía ser un artista y cualquier cosa podía convertirse en una obra de arte.

3 de septiembre de 2005

El desclasificador

Una vez un crítico de la literatura mientras hojeaba un libro de géneros y escuelas literarias, llegó a la conclusión de que nada de eso existía. Sin embargo, no proclamó tales palabras como simples disparates dadaístas o como un erudito que ha encontrado la solución en el histórico problema de la literatura.

Ya nadie recuerda el nombre de tan sublime espíritu libre, ni siquiera los movimientos más radicales posterios a las segundas vanguardias del siglo XX. Fue un destello de bella abstracción concretizada.

Uno de sus muchos argumentos propuestos es que no hay corrientes ni escuelas y mucho menos movimientos literarios. Si alguien dice que dos poetas que nacieron incluso en la misma ciudad, el mismo año y hasta en el mismo barrio y son miembros de la misma escuela por tener ambos las firmas en un viejo papel manifestado, nuestro afable crítico nos diría que tal cosa es imposible. Dos espíritus no promulgan nunca la misma oración formulada. La poesía no es suma matemática.

Y así, llegó a la conclusión de que cada escritor era su propio movimiento, escuela o gesto. Con un aparato crítico difílmente razonable para otro censor literario. Porque incluso, había establecido que cada crítico era individual e independiente a los demás críticos de su época, aun de los ulteriores críticos. Los resultados de cada juicio artístico serían sólo legibles para el propio interesado en dicha crítica. Propoponía incluso los mismo preceptos para el lector...

De esta manera fue separando a los vanguardistas individualmente. A tomar a todos los realistas y naturalistas por separado. A cada aparente poeta romántico como... y así sucesivamente hasta los jeroglíficos y las pinturas rupestres.

Su tarea fue rápidamente vista como imposible desde un principio. Nadie sabe a qué resultados llegó y si realmente habría marcado una revolución en la clasificación o mejor dicho desclasificación de la Literatura y en un sentido más amplio, del Arte. ¿Qué habría conseguido además? Una ruptura total en el entendimiento arístico que hubiera llevado al caos si otros hubiesen aplicado las mismas técnicas y procedimientos irracionales. Debemos catalogar las escencias atemporales presentes en la obra de arte. No hay más.

2 de septiembre de 2005

Elsa

Felisberto Hernández

I
Yo no quiero decir cómo es ella. Si digo que es rubia se imaginarán una mujer rubia, pero no será ella. Ocurrirá como con el nombre: si digo que se llama Elsa se imaginarán cómo es el nombre Elsa; pero el nombre Elsa de ella es otro nombre Elsa. Ni siquiera podrían imaginarse cómo es una peinilla que ella se olvidó en mi casa; aunque yo dijera que tiene 26 dientes, el color, más aun, aunque hubieran visto otra igual, no podrían imaginarse cómo es precisamente, la peinilla que ella se olvidó en mi casa.

II
Yo quiero decir lo que me pasa a mí. ¿Y saben para qué?, pues, para ver si diciendo lo que me pasa, deja de pasarme. Pero entiéndase bien; me pasa una cosa mala, horrible: ya lo verán. Sé que por más bien que yo llegara a decirla, ocurrirá como con la peinilla y lo demás; no se imaginarán exactamente, cómo es lo malo que me pasa; pero el interés que yo tengo es ver si deja de pasarme tanto lo malo que se imaginarán, lo malo que en realidad me pasa.

III
Elsa no es precisamente, una de las tantas muchachas que no me aman: ella no me amará dentro de poco tiempo, porque ahora ella me ama. Nos hemos visto muy pocas veces; ella está muy lejos; nuestro amor se mantiene por correspondencia; pero yo tengo la convicción, yo afirmo categóricamente, yo creo absolutamente -ya explicaré ampliamente por qué tengo esta fiebre de afirmar- yo vuelvo a afirmar que dada la manera de ser de ella, dejará muy pronto de amarme, porque ella no podrá resistir el amor por correspondencia. Yo sí, pero ella no.

IV
De lo que ya no existe, se habla con indiferencia o con frialdad; pero yo hablo con dolor, porque hablo antes de que deje de existir y sabiendo que dejará de existir: recuérdese cómo lo afirmé.

Cuando espero algo, siento como si alguien -llámese Dios, destino o como quiera- tratara de demostrarme que la cosa que espero no llega o no ocurre como yo esperaba. Entonces, cuando yo tengo interés en que una cosa no ocurra, empiezo a pensar que ocurrirá, para burlarme de ese alguien si la cosa llega u ocurre, para hacerle ver que yo la preveía; y él por no dar su brazo a torcer no me da ese gusto y la cosa ocurre; pero he aquí que al final triunfo yo, porque precisamente lo que más deseaba era que no ocurriera. También debo decir que ese alguien suele sorprenderme dejándose burlar, y que yo triunfe aparentemente y quede derrotado íntimamente: pero esto ocurre las menos de las veces.

Para ser franco, diré que yo no creo en ese alguien, que a ese alguien lo creamos, y para crearlo lo suponemos al revés y al derecho. Pero cuando nos encontramos frente a un gran dolor, volvemos a pensar al revés y al derecho por si llega a ser cierto que existe. Ahora yo pienso que a lo mejor existe, y que a lo mejor no da su brazo a torcer, y por llevarme la contra hace que no ocurra lo de que ella deje de amarme, puesto que yo afirmo que ocurrirá. Así mismo tengo temor de que ese alguien se deje vencer y la cosa ocurra como en las menos veces: pero yo tengo más esperanza del otro modo: al revés que al derecho. Tendría esperanza aun cuando viera que estoy a punto de que ella no me ame; pues con más razón tengo esperanza ahora que ella me ama normalmente.

Bueno, en total quiero dejar constancia de que tengo la convicción, de que afirmo categóricamente, y que creo absolutamente, que Elsa se diferencia de las demás muchachas, en que ninguna de las otras me ama, y que ella dejará muy pronto de amarme.

4 de agosto de 2005

Oviedo: Nada de esto fue un error

Al vivir seis meses en Oviedo, Asturias, España, Europa, este otro lugar que no es México, etc., me he dado cuenta que en la vida de las personas se forman hábitos diarios, después de un mes. Creo que por eso las vacaciones duran poco, porque la novedad y la sorpresa de los primerios días desaparece con el tiempo, te acostumbras al lugar.

Me veo inmerso en un profundo declive literario, mi escritura se ha vuelto tan estandar, tan periodística, que algún día de estos seguramente caerá algún alud creativo que ilumine todo lo recientemente vivido.

El título de mi entrada de hoy tiene que ver con esa canción que puede gustar en España pero no en Alemania. Puede gustar en México pero no en Corea. Sin embargo, cada comunidad social tiene su sistema ligado intimamente con la cultura, política, religión, preferencias personales. Qué sé yo...

La verdad es que le estoy dando vueltas al asunto. Al asunto que yo realmente quiero gritar, hablar, conversar, expulsar, dialogar, metamorfizar. La comunicación, realidad cotidiana, cercana rutina mundial de nuestro espíritu.

11 de julio de 2005

Barcelona

El blog como resumen de vida. Como escribe-la-url y dale click: ME CONOCES. O conoces de mí lo que quiero que conozcas. ¿Qué hago con este sitio? Desde el principio es y siempre ha sido una herramienta más, no LA herramienta.

Estoy en Barcelona y la experiencia de viaje es tan grande y profunda que cambia perspectivas y visiones. Salta y resalta caracteres ya visto uniendo lienas y tejiendo tramas en una nueva síntesis ulteriormente memorable. La estoy pasando bien aquí, aunque los viajes en grupo son los mejores.

Yo sólo venía de paso y rápido porque me tengo que ir, debo seguir caminando hacia un lugar que atrae a los ojos del zapato y los flashes de la cámara.

25 de mayo de 2005

Oviedo

Creo que tendré muy poco tiempo para escribir hechos ocurridos en Oviedo. Han pasado tantas cosas que mi sentido sintetizador de asuntos perecederos pasó a formar parte de su propio ser...

En Oviedo hace un clima excelente. Como el de Guadalajara en algunos días de primavera u otoño. Ya no llueve, está soleado, puede andar por la calle con ropa cómoda...

El momento de pedir emails, últimas palabras se va acercando, prácticamente puedo verle la frente allá a lo lejos. Y yo que no quiero que se termine todavía. En fin...

Al final, comencé el proyecto con la videocámara y veremos que sale. Hasta pronto.

26 de abril de 2005

Mario Vargas Llosa en Oviedo

El miércoles, 6 de abril, a las 20 horas, en el Paraninfo del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo se celebrará el acto literario "Conversación con Mario Vargas Llosa" en el que intervendrán el propio escritor y la catedrática emérita de la Universidad, Carmen Bobes. Al acto, al que asistirá el rector, Juan Vázquez, está organizado por la Cátedra Emilio Alarcos Llorach...

Pues acabo de salir de este ahora memorable acto en mi estancia en la Universidad de Oviedo. Debo ir a casa y anotar una larga lista de lineas y anécdotas. ¡Tanto impacto tuvo en mí que ya tengo una idea para cuento, guión o qué sé yo...!

Me ha preguntado que como habían tomado en la región en la que me encuentro la muerte del Papa. Quizás este ejemplo lo responda. Una amiga me contó que en clase, una profesora les había preguntado a los alumnos que si la muerte del Papa les había afectado de alguna manera, vamos, que si les había llegado su muerte... y todos dijeron que no. Sin embargo, estoy hablando de alumnos de Ciencias Sociales, Arte, Filología, Historia, Sociología... Por la televisión, se puede ver que hay otros sectores que sí asistieron a las iglesias o en Madrid, a una catedral donde Juan Pablo II tiene una estatua. Además de que españoles, italianos, y ciertos países eslavos -entre ellos Polonia- son de mayoría católica. Lo que pasa, es que en estos aires persiste la ausencia de la práctica religiosa.

Decía Mario Vargas Llosa como muchos otra han dicho que la Literatura nos hace inconformistas ante la realidad, la verdadera, la que no es ficticia y elabora su propia verdad en la mentira, en la narración. Que esto nos desemboque en acciones mejores o peores, ya es otra cosa. Además, el que está a gusto con lo que tiene, con la realidad que vive día a día, es un conformista de la vida, que no necesita Literatura. Pero, ¿quién es la Humanidad y qué es la Literatura?

El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.

Miguel de Unamuno

27 de marzo de 2005

Madrid

Madrid es una ciudad cosmopolita, tanto así que con un poco de suerte puedes encontrar un pub o bar donde puedes tomarte una michelada.

El viaje duró finalmente cinco días, en los que visitamos la ciudades de Madrid y Sevilla. Fuimos tres los afortunados, Ramón, Elena y yo. Ramón es el otro chico mexicano con el que comparto el piso y Elena es una italina erasmus a la cual invité. Hay una gran cantidad de gente erasmus en Oviedo y en general, en España por lo que puedo apreciar.

El día de San Patricio por fin mi abanico de potenciales amistades vio luz. Una chica irlandesa -Claire- reunió a un chingo de estudiantes de intercambio en el parque de Los Prados, donde también hay una iglesia Patrimonio de la Humanidad (a la cual todavía no entro). Ahí, Claire compartió con el resto de la gente unos ricos... wafles...? Bueno, el caso es que estaba buenos y los podías untar con chocolate o azúcar. Los italianos jugaban fútbol con una pequeñísima pelota y después terminamos jugando beisbol con una botella de sidra como bate.

En Madrid todo es muy diferente que en Oviedo. Líneas del metro que te llevan a todas partes, lenguas de muchas partes del mundo que resuenan por las calles, muchos museos.

Viajar es como subirse a un tren del tiempo, un tren en el que hay que desplazarse por dentro, porque no se mueve por sí solo. Quizás sí y yo no me doy cuenta...

28 de febrero de 2005

Asturies

Me encuentro fuera de mi país, estoy por cumplir una semana en España y aún no asisto a clases. Mañana, seguramente.

Hoy por fin fui al campus universitario donde pasaré el próximo ciclo escolar. Es simplemente una instalación decente para estudiantes que desean eso, estudiar.

También ya pasé dos noches en mi nuevo lugar de hospedaje, el cual es muy cómodo y acogedor. Estaré compartiendo el apartamento con Ramón, otro estudiante de la Universidad de Guadalajara, sin embargo, él estará estudiando en otro campus universitario, ya que él estudia Negocios Internacionales. Respecto a nuestra casera es una señora muy amable, no ha atentido de muy buena manera. Se llama Amparo y es modista, en uno de los cuadros que tiene en el piso aparece su foto en el periódico, cuando representó a España en un concurso de jóvenes trabajadores.

Por otra parte, en el piso no nos hace falta nada. Además de que todos los servicios se encuentran a nuestro alrededor, por lo que fue magnífico el lugar que conseguimos y relativamente barato.

Hoy no ha parado de nevar y ayer no paró de llover. El clima de Oviedo más próximo en Jalisco sería el de Tapalpa, pero más frío.

Como cada región de habla hispana en el mundo, me he dado cuenta de que ésta se caracteriza por (esto tiene un nombre metaligüístico que ahora no recuerdo) la sustitución de la última vocal o por la u latina. Así, que esi es mi nuevu formu de escuchar y sentir con la u. ¿Acaso también la e?

8 de febrero de 2005

Cigarettes and Coffee

La Tierra es un conductor de resonancia acústica. El sábado en el Cineforo vi la película Cigarettes and Coffee del director Jim Jarmusch, el mismo director de Dead man y The way of the Samurai.

En la última viñeta, cuando uno de los ancianos iba a explicar la máxima de Nikola Tesla, la explicación teórica se diluye ante la mirada práctica: el sonido de una vieja canción alemana resonando por todo el edificio. Resonando por el mundo.

Sin embargo, ¿nuestras conversaciones superfluas y chatas no están terminando con la música del mundo? Las cuerdas revientan, los músicos desafinan, la resonancia no encuentra a Eco.

Nikola Tesla, ingeniero electrotécnico e inventor. Nació el 9 de julio de 1856 en Smiljan, Croacia. Falleció el 7 de enero de 1943, en la ciudad de Nueva York.

2 de febrero de 2005

Untitled #4 de Sigur Rós

Cada vez que escucho la canción Untitled #4 de Sigur Rós, algo me pasa. Como si dicha canción escondiera recuerdos anteriores al lenguaje...

Hay mucho tiempo en la semana que no sostiene diálogos con algo necesariamente académico... ¡y mucho tiempo en las vacaciones también! Detalles más grandes que un libro, palabras que nunca nadie escribirá. Cosas.

Cosas espontáneas, versos sin esfuerzos. Ciertas palabras son puramente y exclusivamente emitidas en un contexto único. Yo creo que esas son los tecnicismos y demás palabras mecánicas. Pero otras no tanto. Otras vuelan y atraviesan ventanas a voluntad del que habla y escucha. A veces, las palabras son como fantasmas felices en primavera, en un escenario intermitente, lleno de luces y colores que van y vienen. Y el arte es la música de fondo, a veces.

1 de febrero de 2005

Viaje a Oviedo

Pues ya lo dijeron por aquí. En quince días me marcho para ver nuevas tierras, nuevos métodos de estudio y otras novedades.

Hoy terminé los dos cursos pendientes del Proulex. Finalmente. También, hoy "visité" a los compañeros del grupo... ¿o debería empezar a llamarlos excompañeros. Fuimos a un café después de tanta indecisión y bebí un delicioso té de manzana con canela....

Como me tocó el monito en la Rosca de Reyes el pasado 6 de enero, hoy me tocó comprar una pizza, ya que mañana es el Día de la Candelaria. Yo tenía entendido que eran tamales lo que se compra, pero...

Comienzo a asimilar que ya no veré ciertos rostros y ciertos lugares comunes de esta ciudad. No es triste pero es extraño. Uno que nunca ha viajado en avión, que nunca ha salido de su país y que mucho menos ha viajado solo a cualquier otro sitio fuera de Jalisco. ¡Toda una experiencia!

Pero es como cualquier otra experiencia, como en cualquier otro día. Si decimos que un segundo puede cambiarlo todo, tenemos una mirada incompleta del asunto porque: cada segundo lo cambia todo, sin darnos cuenta. Sólo que hemos aprendido a medir y pesar los eventos de la vida, clasificándolos arbitrariamente como jueces supremos del universo.

Es por eso uno siempre está viajando, aunque no se encuentre precisamente abordo de un avión, tren o autobús. Incluso caminando. Uno viaja sentado, parado, acostado, mirando al cielo, leyendo un libro o frente a frente.

Quien busca la felicidad fuera de sí es como un caracol que caminara en busca de su casa.
Constancio Vigil.

27 de enero de 2005

Enamorarse

Yo creo que desde que leí la siguiente cita de José Ortega y Gasset, quise adjuntarla a mis palabras. Pero nunca encontré una argumentación coherente. Ni si quiera ahora, pero aquí va:

Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.

26 de enero de 2005

Ex-musa

Nunca fuiste mi musa, ¿Cómo podrías serla? Tan sólo puedo escribirte cartas sinceras, que hablen de refranes que esperan, esperan tu respuesta-diálogo. Las musas no hablan, sólo simbolizan, lo que mis ojos quieren ver. Y yo soy ciego. Mi lectura braile de tus cartas, me comunica y transporta. Tú no eres mi musa, eres mi destinataria.

22 de enero de 2005

La princesa y el guerrero

Cada vez que me preguntan si yo desearía ser otra persona, el 99.9% de las veces digo que no. Esté en el momento emocional que esté. Si yo deseara ser otra persona, sería entonces un yo mismo, pero cuando era niño.

Creo que fue en alguna clase relacionada con la psicología en la secundaria la que cerró los furtivos deseos de pisar los zapatos de otra persona. De hecho, el deseo ser otra persona ha sido nulo en mi existencia. Tal vez yo mismo pero con mejoras. Pero al desear esto ya no deseo ser otro, sino yo mismo, el que piensa y quiere ser.

El viernes fui a la videoteca (en vez de ir a la primera clase en el Proulex) a ver La princesa y el guerrero. Yo alguna vez había visto un corto de la película, la imaginaba como una película de ciencia ficción, ese corto me hizo pensar eso y a la vez el título. Sin embargo, tiene muy poco que ver con la ciencia ficción. Los colores, sonidos, ángulos de la película son fenomenales, muy sensuales, porque involucran aparte de la vista, a los demás sentidos. Por momentos, creí estar la película Atrapado sin salida y Amélie al mismo tiempo, pero en alemán, supongo que fue una confusión atmosférica. O tal vez no, tal vez tenga algún intertexto, pero no es tan determinante sobre la película. La película tiene su trama propia.

Sissi: Quería verte de nuevo.
Bodo: Yo a ti no.

Pero ella lo intenta otra vez. Yo creía que él era el loco, pero, al final ella realiza más acciones raras. El amor impulsa... Y van los dos a la gasolinera, él recoge a uno de sus yoes, el que más angustias le causa. Ella lo acompaña. Por fin lo acepta, para abandonarlo al instante, a media carretera. Que bella escena.

7 de enero de 2005

Goodbye Lenin!

Por fin vi Adiós a Lenin. Tiene algunas escenas específicamente nostálgicas y que gracias a Yann Tiersen tienen efectos lacrimógenos en ciertas personas, como... como cuando la mamá de Alex sale a la calle y Lenin vuela por las calles, extendiendo su brazo a los transeúntes, hablándonos, con música de fondo...

¿Qué hace uno con los momentos pausa? Cuando uno se dirige de algún punto X al camión, por ejemplo, cuando uno no tiene algo particular en qué pensar o poner su atención por completo, los segundos antes de dormir o después de despertar, mientras viajamos por la carretera mirando el paisaje, alguno de esos en instantes en los que por incertidumbre pasajera nos ponemos a pensar precisamente en esos instantes mimos... ¿qué son? Pensaba que momentos para aprovechar los recuerdos, para desenpolvarlos y darles un abrazo o un beso, una palmada en la espalda como símbolo de camaradería, una mirada indiferente, un juicio determinante, ¿qué hacemos con esos recuerdos, qué hacen con nosotros? ¿Y nada más cuando caminamos de la casa al camión en un momento X...? Pobres recuerdos....

¿Realmente somos seres tan solitarios y necesitados? ¿No podemos vivir sin una canción, un libro o cualquier otro objeto no orgánico al cual le depositamos un valor personal, pero no tanto? ¿Por eso las canciones tienen tantos: sin ti, nunca más, para siempres, soledad a la cuarta potencia, total y completa tristeza infinita porque no estamos junto a quien deberíamos estar...? Palabras compradas.

Los campesiones y pastores de Jalisco, al menos los que mis abuelos y papá conocen, prevén en todo el mes de enero como será el clima para todo el año. El día primero pronostica cómo será la temporada de todo enero, el segundo día febrero y así sucesivamente hasta que llegamos a diciembre o el doceavo día. En el treaceavo día hay una cuenta regresiva, 13 para diciembre, 14 para noviembre y así hasta el 24 para enero nuevamente. El 25 es para enero y febrero, 26 para febrero y así hasta el 31 que es el día para saber el clima de noviembre y diciembre. Nunca he analizado si realmente esto puede funcionar.

¡Ya son siete días de enero, se han dado cuenta! Hace una semana que fue el Año Nuevo, de acuerdo a esto y a los rigurosos métodos astrológicos de algunos científicos jalisciences, el día de hoy correspondió a julio el mes en que nací. El poeta, además del clima, añadiría unas cuantas cosas más a las predicciones del año, el ánimo alegre y bonachón del séptimo día para el resto de los tiempos más cosas que aún no me ha contado pero poco a poco escucharé.

2 de enero de 2005

El principio de la música

La lista comenzó, todos escuchaban atentos las esperadas soluciones, respuestas que resolverían todos sus problemas. Pasaron varios días y el dictado continuaba, hasta que llegó el séptimo día y la enunciación de listas terminó. Alegres todos regresaron a sus casas, porque las respuestas finalmente habían llegado a ellos. Sólo aquel hombre que se había rehusado a asistir a un evento tan infame, buscaba en sus manos y en su mente cosas que no necesariamente eran soluciones o respuestas. La gente con las respuestas vivía en sus ciudades con la vida resuelta. Aquel hombre murió solo, en una habitación que él mismo construyó, a las afueras de la metrópoli. Las personas que primero encontraron su cuerpo, sólo pudieron ver el esbozo de una sonrisa en su rostro...

...al final de su habitación se entreveía un tocadiscos viejo, que reproducía sonidos extraños, melodías que ninguno de los presentes habían escuchado o por lo menos oído nombrar antes. Dejaron ahí el cuerpo, mientras sus pies marchaban sobre el barro, cargando sobre sus hombros el fonógrafo.

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