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27 de febrero de 2006

Primer aliento después de un coma

Primer aliento después de un coma. Escoge sólo una personalidad que no sea la mía. Para que te reconozca. Desentume las manos, desentume los lodos, quita la torpeza de tu nuca. Aaaaaaaaaaaaaabre la boca y di...

Tantos años ahí sentada, la cadera y las piernas acumuladas de cama pordoquier. En la silla, yo esperando, que movieras con tus nubes los espejos, que el techo en su horizonte levantara manos para paños.

Así alzas tu oxidado corcel, renovado en sus empastadas persianas. La película no es gris, ni el flashback es anzuelo atraememorias. Has olvidado el pendiente atornillado a tu oreja, no recuerdas las tardes en que los cactus florecían rosas y los lirios invadían flacos carriles. Teflón purpúreo de esperar la repetición de la vida.

Y sin embargo respiras. Tus callos no resisten las piedras, encanan los suplicios matinales de cuadernos narradores. Aún así, encuentras la gramática que abrigue tus modos. Me hablas eufónicamente y mis oídos retoñan expulsando acentuaciones esdrújulas. La segunda persona recobra sueños y yo, noctambulo, del verbo noctambular.

Me haré feliz en mis recuerdos, futuras promesas de sultanes que atraviesan desiertos. Contaré a mis nietos los dátiles y dunas que tuve que cortar, los días que permaneciste tendida en mi cama, despertando comas en su punto.

26 de febrero de 2006

Canal abierto

A continuación, una cita de Friedrich Nietzsche (El ocaso de los ídolos, 1888):
El mundo interno está lleno de imágenes engañadoras y de falsas luces. La voluntad es una de éstas. La voluntad no pone ya [nada] en movimiento; por consiguiente no explica [nada] ya; se limita a acompañar acontecimientos, y hasta puede faltar.

El llamado “motivo” es otro error. Es solamente un fenómeno superficial de la conciencia, un accesorio de la acción, que oculta, más bien que representa, los antecedentes de la acción.

¿Y qué decir del yo? ¡Se ha convertido en una fábula, en una ficción, en un juego de palabras. Ha dejado completamente de pensar, de sentir y de querer!
Canal cerrado.

16 de febrero de 2006

¡Hay tamales!

Miles de hombres hacen versos; otros miles les demuestran gran admiración; grandes genios se expresan por medio del verso; desde tiempos inmemoriales el poeta y los versos son venerados; y frente a esa montaña de gloria yo, con mi convicción de que la misa poética se efectúa en el vacío casi completo.
Witold Gombrowicz

¿Cómo chingados alguien había hecho esto antes que yo? ¿No que nadie lee y a nadie le importa? Pero que cabrón la verdad, no sé ni cómo comenzar a contarte lo que yo pensaba la idea más original que cualquier escritor pudo haber imaginado en la historia de la Literatura y su distribución.

A ver. Antes a los poetas griegos les pagaban con una fiesta, con comida, dando techo y hasta cada uno era cotizado por varios benefactores. O sea que antes, yo creo que hasta como el siglo XIX todas las obras que escribían los escritores todos lo leían. Pero a mí me tocó nacer en el siglo XX en un país donde nadie chingados lee y a los que leen son los consagrados, los maestros de la pluma, puro ojete que es hospedado en hoteles de caché cuando hay ferias de libros.

Estudio la carrera de letras en la Unvirsidad de Tengatlán, pero casi nunca voy a clases, ¿pa qué? Uno nace escritor o no, entonces para qué fregados aprendo las poéticas y semánticas y no sé qué cosas que nomás echan a perder el arte que trae uno. No, yo quiero el pinche título nomás para poder largarme a Europa y ahí sí ser reconocido por lo que soy: un poeta chingón.

Pero bueno, mientras sigo por estos lares se me ocurrió la puta idea más fregona para que todos estos pendejetes se educaran sintiendo la literatura de a deveras y no esas pinches revistas fresas que tiene mi hermana o las chambeadoras que se lee mi tío. Lo que me jode es que otro cabrón ya tenía tiempo haciéndolo. ¡Huevos!

A ver, estaba el otro día componiéndole un poema a la torta de tamal, esa comida que nuestros inditos de México nos heredaron, así empezaba:

¡Oh tamal, tamal,
Oh tamal, tamal!
En tu vientre la raja,
en tu centro el pollo,
hay que rico sabes,
con atole en el arroyo...

Y entonces vi a un güey que se sube al camión con una guitarra: ¿cuántos cabrones no cantan y hasta sacan buen varo nomás por cantar? Pos yo iba a recitar mis poemas en los camiones y luego luego al camión que pasó después me subí con el poema a los tamales.

¡Pero no mames! Otro cabrón ya estaba leyendo un pinche cuento de no sé quién, entonces no supe qué hacer, el pinche chofer se me quedó viendo con cara de "¿Me vas a pagar cabrón o te bajo a putazos ahorita?" entonces pa no pagarle porque aparte ni lana traía que me pongo a leer y el cabrón del cuento se me queda viendo.

Fueron como cinco segundos de silencio y los pinches viejitos que estaban adelante nos vieron con cara de "Ya se van a destrompar estos ro-rros" pero ni madres, a parte ese cabrón era como más grande que yo, entonces yo nomás seguí leyendo y ese wey también, era como estar viendo el mismo partido de fútbol pero con los de televisa y tv azteca. No mames los viejitos de adelante fueron los primeros en pegarnos, entonces les dije órale pinches rucos es pa que se eduquen, pero después una doña que traiga como 5 kilos de calabazas nos empezó a joder y no nosotros nomás no parábamos de leer.

El pinche shofer al final nos bajó a patadas y yo y el otro wey nomás nos quedamos cagándonos de la risa. Yo le dí mi poema del tamal pero él no me dio su puto cuento, le di un sopapo y me fui corriendo. Me caí que no me vuelvo a preocupar en difundir la literatura universal a esta bola de incultos. De rato compa.

15 de febrero de 2006

Laberintos singulares

No sé si ponerte un nombre, hablarte en singular o plural y esperar a que hagas tus apropiadas anotaciones. Yo, después, con otra letra y otro ritmo en mi escritura, añado comentarios pero siempre te das cuenta.

Inventé todo esto porque quería encontrarte. Ya había intentado antes pasar enfrente de tu casa con globos rojos. Caminaba por la calle mirándote a los ojos, buscando sacar una sonrisa de tus labios, mi tumba. ¿Acaso no sabes cuántas lápidas por ti?

Abrí todas mis páginas para que supieras por quien soy y no por quien aparento. Pero después de tantos hologramas, sabes que yo no puedo ser mis creaciones, que ellas son otros engendros que me imitan y me gritan ¡Adiós, papá! por las mañanas antes de marchar a la escuela.

Incauto, siempre ingenuo por develar un rostro, una pintura, arrojar los lentes al mar y salir huyendo como si la policía persiguiera bandidos en el periférico. Ahí, en el margen de error, conoceremos el resultado de tirar tantos ataudes.

13 de febrero de 2006

¿A quién esperas?

¿A quién esperas con esa sonrisa?

A quién esperas cuando: Se abre la puerta del camión y una sombra aterriza en las escaleras. Cuando te arreglas para cada fiesta, quince años, cumpleaños o boda. Cuando esperas el verde del semáforo y tu cabeza ladeada busca lo de allá. Cada vez que abres tu correo electrónico esperando un mail. Cuando los tres timbrazos telefónicos se detienen con tu mano levantado el auricular. Cuando suena la puerta de tu casa. Cuando te dicen: ¡Fulan@ te hablan! ¿A quién esperas?

Te veo y brota una ilusión en tu aureola encajada. ¿A quién esperas? No me mires así, que no soy yo a quien esperas. Yo ya estaba aquí. Tú vida esperando y yo conjugando.

¿Sabes cómo suena yo cuando lo repites muchas veces? Shoshoshoshoshoshosho, suena muy mal y todos esperan a qué suene mejor. Me aturde y no soporto más tanto ego, pero qué puedo hacer yo.

¿A quién esperas?

10 de febrero de 2006

Comprendo

Resolver el misterio inventando o dejando que nuestra mente (con las experiencias que ya sabe) resuelva y rescate lo que vemos, escuchamos, probamos y sentimos. Toda la normalidad es eso. Casi todas las percepciones son eso.

Cuando digas comprendo piénsalo bien dos veces. Porque 1+1 puede dar 1. ¿Aunque todo es tan relativo? Yo creo que no. Hay patrones (que no pagan a sus empleados), quiero decir que hay patrones que se repiten, pero es como el mito de Sísifo, hay en la naturaleza humana y en nuestra libertad momentos para decir sí, no, quién sabe, ¿¿¿qué???, ni madres, a lo mejor, definitivamente o un claro y sencillo: todavía no sé. Pero estos son tiempos de hacer y para hacer debemos saber y si para saber escogemos y delimitamos nuestro campo de posibilidades será una decisión con un fin en sí misma.

Suena trágico, pero hasta cuento un chiste:

-¡Mamá, mamá, en la escuela me dicen azafata!
-¿Quién te dice eso hija?
- Las dos adelante, las dos atrás, las dos de los lados....

Oobviamente hay que gesticular...

¿Comprendes?

7 de febrero de 2006

Las rodillas mugrosas

Busco una foto en Internet. Un color, un trazo del tiempo que pueda unir y entrelazar para poder recrear lo que un día puede decir en una entrada. No hay. Los antiguos escritores de diarios se esmeraban tanto en no dejar pasar hasta el más mínimo detalle para que las futuras lecturas evocaran los sentimientos más cercanos a los sentidos originalmente.

Si quisieramos repetir lo que los primitivos ensayistas epistolares, los usos del tiempo moderno simplemente nos darían un zape por insolentes.

¡Pero yo no quería sonar serio en esta entrada! Es que el día de hoy fue muy bueno. Amanecí de buenas, con el pie derecho pues. También creo que fue mi primer día de clases más relajado y lleno de algo que hace mucho no sentía. A pesar de todo.

Cada plática y charla del día de hoy me gustó. Con mis papás, con mis compañeros, con mis amigos, conmigo mismo. Hace unos días platicaba con Miriam y le dije había estado sintiendo y me dijo que quizá ya había encontrado cierta paz interior. Definitivamente no es un signo de conformidad, sino un estado de mayor compromiso, quiero hacer.

No puedo mirar mi facultad y su gente como lo hacía cuando ingresé en ella. No soy el mismo, ni la carrera es la misma. Además, con una analogía puede que lo explique mejor, después de unas cuantas entradas desafortunadas o menos vibrantes, surge una que redime y reune todas las anteriores. Para ser sinceros este escrito no resume ni hace sentir en nada mi sentimiento hacia este día y que no desaparece todavía. Tendría que hacerlo poesía, internarlo en otro mundo que hable de este mismo. Como en la cotidianidad de los días y sus minutos. Los hacemos trascendentes en nuestras vidas cuando las comedias quieren tragedia.

Pero ahora estoy cansado para decir tal cosa, como cuando un niño despué de haber corrido todo el santo día, con las manos sucias, las rodillas mugrosas y los cabellos alborotados, cae rendido en los brazos de sus padres.

6 de febrero de 2006

Al menos en febrero...

Al menos en febrero intentaré llamar tu atención. Te mandaré mensajitos tontos por el celular, demostrándote cuán creativo puedo ser haciendo frases bobas.

Pasaré 28 días ingeniando mecanismos para oler más tus cabellos y sus fragancias musculosas. Verás las cosas ridículas que en tu honor ninguna Troya o Grecia hayan contado, como aquella tarde altanera en el mercado. Me las ingeniaré para hacerte suspirar como si gastaras olas por cada grano de arena.

Al menos en este mes sentirás que también puedo ser serio y que mi boca no sólo dice pocas cosas, sino frases que inchan mientras mis manos tocan. Este mes tus oídos no se cansarán de mis labios musitando tus raspones. Verás que sí.

En estos días, los más cortos del año no bisiesto, notarás como tu presencia influye cuando camino equilibrándome por la acera; como mis ojos leen tus ojos y los párrafos que esconden en su semántica.

Sin duda, al menos en febrero, los cafés por las mañanas no te despertarán tan rotundamente como el sabor de una almohada remojada en dos versos. Quedará en el acta, que febrero de 2006 será el mes más limpio y caudaloso en emociones, aún siendo un mes de invierno.

Y no es porque febrero contenga un día que muchos aprovechan para revivir viejas hazañas o ilusionar corazones ingenuos. El febrero que tú y yo crearemos derretirá a mares los chocolates seriados. Podríamos nombrar incluso con otros signos los días y con otras cuentas las horas. Al menos en febrero.

Los últimos días sabrás que la primavera no es una estación que gira en torno al sol, aunque en esos días las remanencias del futuro proyectado, borrarán ya un mes enmascarado de ficción y tulipanes rosas, como tus mejillas cuando sudan al portal de un viejo rito que mantiene los asientos vacíos.

5 de febrero de 2006

Obsesión por los sonidos y sus resonancias

 

Resuenan mejor las palabras cuando las masticas y tu saliva repele y escupe el corrector de ortografía y gramática de Word. Resuenan a través del eco para alguien. Reseña, síntesis, resumen. Los comentarios de tu vida si no tienen nada que ver con nuestra vida entonces son nulos, equis, un cero a la izquierda. No existe tal vida individual. 

Obsesión por los sonidos y sus resonancias.

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