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13 de julio de 2010

Eso que tú tienes

Eso qué tú tienes se llama ensimismamiento. Eso. Que pasas demasiado tiempo contigo mism@. Siempre dándole vueltas al asunto. A qué hubiera pasado si "yo esto o si esto otro". O dónde estarías ahora si esa persona (que cada vez aparece menos en tus sueños) no hubiera hecho tal o cual "traición". ¡Dejate de pavadas bolud@! La única traición aquí es la tuya con el mundo. Eres tú quién le pone fronteras y límites a su territorio. No te permites avanzar y cruzar las bardas, las minas, los alambres y ejambres que tú mism@ plantaste. ¡Pero claro! Es mejor la seguridad de la esquizofrenia contra la incertidumbre de la libertad plena. Pasas mucho tiempo pensado en ti y nada más que en ti. Y no es que exagere. Se te nota. Y no me vengas con la típica chingadera de que si tú no pienas en ti mism@ nadie más lo hará, porque esa es la respuesta más egocéntrica que jamás se haya escuchado sobre la faz de tu trasero. ¡Mejor ponte a menearlo! ¡Invita a bailar a alguien! Esta vida que ahora, en este momentos, en estos días te parece irremediable, tiene más puertas y ventanas de las que tú mism@ piensas. Y no faltaba más, jugar a ser la víctima suele traer miraditas de compasión y de simpatía. Pero las verdaderas vícticas huyen de esas miradas, se resignan a la lástima... Eso que tú tienes se llama berrinche onanista, capricho pseudoexistencialista, condescendencia a tu falta de ejercicio individual y social. Cosa que una buena cogida de vida te quita.

8 de julio de 2010

Todos a bordo

¡Qué no! Lo que voy a hacer un día es zarpar en un barco, para irme muy lejos y no volver nunca. Un barco ebrio, que va a tierras donde llueven nubes, donde los gritos y aplausos son por otras cosas. Mi utopía viene de adentro. La isla a la que voy está afuera. Que no, que no me voy a cansar. Aunque tenga que remar, aprender a nadar o jalar una soga. Ese barco irá poblándose de sueños e historias, en la maleta ya llevo algunos. ¡Todos a bordo!


6 de julio de 2010

4 de julio de 2010

La insoportable levedad del ser

Pero ya no de esta forma. Qué gran contradicción hay en mi inútil y falsa huida de diaryland. Es sana, sin embargo. Provoca en mí una situación de irremediable duda, desasosiego y discrepancia de lo estático. Y en este punto conecto mi avatar con el tuyo. Espera a que cargue por completo el BIOS en nuestra pequeña hermenéutica de la comprensión dual-core. ¿Qué tengo que decirte, decirme? ¿Tenemos algo que reprocharnos? Pienso que sí. A veces parece que no participamos directamente en la caída del mundo que conocemos a pedazos; como si fuéramos capaces de coexistir con esa civilizada turbación política y económica. Enfrentarse a la incertidumbre... aquí es donde la conexión es elemental, necesaria para la supervivencia, la nuestra.

Quiero echar el anzuelo al pozo y pescar a mi incipiente alter ego, el que se atrevería a susurrar el siguiente poema en tu oído:

Puedes dormir entre mis brazos.
Como un pájaro recién nacido.
Como una escoba entre escobas...
en un armario de escobas.
Como un periquito..
Como un silbido.
Una canción cantada por un bosque...
dentro de un bosque...
hace mil años.


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