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13 de enero de 2011

Someone, somewhere

Alguien, en alguna parte: Al abrir los ojos desde su cama saluda por la ventana al sol que ombliga al mar recién despierto. Alguien esconde un orgullo a otro de quien su honor no merece. En alguna parte dos amantes secretos se besan en silencio al cruzar la mirada. En alguna parte un niño sueña con ríos a una mujer que un buen día amará en vida. Alguien en alguna parte se ve a sí misma en las palabras que una actriz repite cada noche en un teatro y la dos se hacen una. Alguien en alguna parte intenta recordar el por qué y el dónde con tal inocencia, que una vieja Diosa le regala una respuesta merecedora de un aplauso. Alguien más en algún otro lugar observa una fotografía que se desvanece sin pudor ante la sombra. Alguien usa las matemáticas para provocar la ruina y el descontento que caerá por generaciones en alguna familia. En algún punto de la ciberatmósfera se da un click con la esperanza despositada de un perdón a sí mismo. Alguien en alguna parte decide desnombrar todas las cosas y empezar de cero las miles de herencias de su cargada espalda. Alguien, en alguna parte se bate contra el mundo en una lengua donde florecen las palabras.

1 de enero de 2011

El año pasado en Marienbad

X: Empty salons. Corridors. Salons. Doors. Doors. Salons. Empty chairs, deep armchairs, thick carpets. Heavy hangings. Stairs, steps. Steps, one after the other. Glass objects, objects still intact, empty glasses. A glass that falls, three, two, one, zero. Glass partition, letters.
L'année dernière à Marienbad

El año pasado vi más películas que ningún otro año en mi vida. Según mis datos, alrededor de doscientas. Por la misma razón mis lecturas descendieron. Creo que quince libros en total en el año, más las lecturas de la maestría.

También fue un año con enfermedades del estómago. No sé por qué. Mi corazón que tocaba bajos fondos, encontró recintos de reposo y fue llenando de aceite su lámpara, hasta que la luz me cegó al final del año...

Un guión que se coce a fuego lento. Una novela que cuenta la vida de un hombre que florece en un sólo día de su vida. Una afirmación, una afirmación a la vida y sus demoras. Una búsqueda entre escenas de películas, de horas y horas de diálogos de planos, de señoritas metáforas e invidentes imágenes que hacen ver a los ciegos.

Y tu voz en el teléfono, que espera.

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