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8 de diciembre de 2019

Nota al pie de página

Como un acordeón, arriba-abajo,
volcán y magma, isla y cielo,
sima camaleónica con tesoros
incrustados al muro de letras
que atenta escucha a la cima
algebraica casi geométrica
entre el vaivén, el tic-tac,
entre el karma y el dharma,
entre el ven y el van,
tsunami que atosigas al viajero
inclemente tempestad de pausas,
de copos de tinta oscura
que aclaras con la misma pesadez
con la que el oro se hunde
hacia donde los navegantes
desterrados de sentido
lanzan la cera con la que Ulises
cubrió sus pestañas [1].

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1. En realidad, Ulises ordenó tapar con cera los oídos de sus remeros y se hizo atar al mástil del navío.

29 de noviembre de 2018

El hombre y sus entes

De acuerdo con un conocido mito mexica, para crear a la humanidad actual Quetzalcoatl o Xolotl, según las versiones, descendió al inframundo para recuperar los huesos y/o las cenizas de los hombres de épocas anteriores y llevarlos a Quilaztli de Tamoanchan, la diosa arquetípica de la maternidad. Esta última deidad muele los huesos o cenizas en un mortero y Quetzalcoatl, o Xolotl, vierte la sangre de su miembro viril sobre ellos. De tal mezcla surgen el primer hombre y la primera mujer (Leyenda de los soles: 1945, 121; Anales de Cuauhtitlan: 1945, 5; Torquemada: 1986, ii, 7; Mendieta: 1980, 78). Así, el hombre aparece como un ser nacido de la unión de dos elementos de naturaleza distinta; una divina y la otra terrestre o infraterrestre. Tal como señala López Austin (1994, 36; cf: vi, 31), “este mito hace de Quetzalcoatl no sólo el creador del hombre, sino el dios que da origen a cada uno de los individuos. Así se le decía a la joven preñada cuando el orador se refería a su preñez: —por ventura es verdad que nuestro señor Quetzalcoatl, que es criador y hacedor, os ha hecho esta merced”. 

DR © 2016. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas Disponible en: www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/el/nahualismo.html

29 de octubre de 2018

La vida secreta de José José

José José nació el 19 de octubre de 1919 en Bora Bora, en el Pacífico, aunque pronto se mudaría a la ciudad de Zacatecas, Zacatecas. Su papá era un hombre de negocios que constantemente cambiaba de sitio.

José José tuvo varias complicaciones de bebé, ya que su mamá no podía darle chichi, además de que él no hacía pipí ni popó, por lo que le recomendaron darle leche Lala para sobrevivir. Sin embargo, sería el agua de coco lo que salvaría su vida al estimular la baba. Su primera palabra fue dadá.

Aunque decían que era algo bobo de niño, José José era muy astuto. Jugaba al hula-hula, al yoyo, al tuntún y le encantaba escuchar a Santa Clos reír en Navidad... jojojo. Su equipo favorito no fue uno mexicano, sino que era el Colo Colo de Chile, ya que su madre era chilena, la señora Lili Lee, siempre coreaba en cada mundial: ¡Chi, chi, chi, le, le, le..., viva Chile! No obstante, José José no perdía su raíz mexicana.

Desde muy muy pequeño José José comenzó a trabajar. Primero lo hizo como viene-viene en su ciudad natal, pero pronto se mudarían a causa del constante chipichipo que entorpecía los negocios de su padre. Se fueron a Campeche, Campeche, ciudad próxima a Cuba. Esta situación provocó algo que cambiaría su vida. En un viaje corto a Santiago de Cuba, Cuba escuchó la canción "Chan-chan" de Buena Vista Social Club, a lo cual decidió que sería un cantante.

En un viaje a París, al ver una show de can can, conoció a su futura esposa, Mme. Lulu Gaga, a la cual no hay que confundir con la actual cantante pop. Su mejor amigo en esa época, Durán Durán, viajaba con él y le diría al respecto: "¡Es un bombón". Tres meses después se casarían. Con ella tuvo una hija y dos hijos: Joseph José, Junior y Ana.

Una vez terminada su carrera artística, José José tuvo una vida menos fifi. Un ejemplo es su vida cinéfila. Se sintió muy decepcionado con las nuevas pelícuas de Star Wars, principalmente con el personaje de Jar Jar Bings. "Se repite constantemente", murmuraba.

Se dice que ahora es chofer de Didi.

Bye bye.

9 de agosto de 2018

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